Al día de hoy prácticamente el BCRA ha expandido la base monetaria en igual monto que en todo el 2020, en poco más de medio billón de pesos. Claro que la mitad de eso corresponde sólo al primer semestre, lo que habla de cómo se ha acelerado el ritmo de emisión en los últimos tiempos. Sin embargo, y a pesar de haber mostrado a lo largo del primer semestre, en particular en el primer cuatrimestre, una actitud cautelosa, el BCRA tiene algunas fugas que lo obligan a emitir aunque no quisiera. Es que sólo para afrontar el pago de los intereses que genera la deuda remunerada del BCRA, en Leliq y en Pases, en lo que va del año ya se emitieron $755.168 millones con ese fin. Esto es un 79% más de lo pagado en el mismo período del año pasado e incluso ya supera la “cuenta” de intereses de todo el 2020.
Nada es gratis. El esfuerzo esterilizador del BCRA redunda en un creciente costo financiero que se ha estacionado en un nivel promedio mensual de $110.000 millones. Es decir, si el resto de los factores no fueran expansivos ni contractivos, el BCRA debe emitir no menos de ese monto por mes para afrontar el pago de los intereses. Pero claro, el resto de los factores también juegan. Y si bien, en comparación con lo visto el año pasado en lo peor de la crisis sanitaria y económica, el BCRA está lejos del nivel de asistencia al Tesoro, las fugas lo obligan a retroalimentar el círculo vicioso de emitir, esterilizar, pagar intereses, esterilizar, emitir, y así sucesivamente.
Hoy se está menos de la mitad de lo que emitió el BCRA para el Tesoro en el mismo período del 2020: $1,51 billones versus $710.000 millones. La esterilización vía Leliq y Pases es prácticamente igual: $1,286 billones versus $1,116 billones. ¿Qué ocurre entonces? En primer lugar, a diferencia de los primeros ocho meses del 2020, este año las fuertes compras de divisas explican una emisión de $681.405 millones, cuando el año pasado el balance del ese período arroja ventas netas por $130.723 millones. Vale señalar que el sector público en el período bajo análisis explicó, por ATN, Transferencia de Utilidades, compraventa de divisas y otros conceptos, una emisión de $1,39 billones, en lo que va del 2021 sólo es responsable por $436.546 millones. Esto se debe no solo a que el Tesoro recibió menos ATN e Utilidades sino que además le compró cinco veces más divisas que un año atrás.
En segundo lugar, está el tema ya mencionado del creciente pago de intereses que obliga a emitir sí o sí, ya $110.000 millones mensuales. Al respecto, vale señalar que el stock de deuda remunerada ya orilla ¡los $4 billones!, lo que es un 34% más que el total de la base monetaria. Es decir, que entre base y pasivos remunerados hay casi $7 billones, mientras que las reservas bruta del BCRA apenas representan poco más de $4 billones. Pero hay un tercer factor que explica por qué no se desbandó la emisión. Se trata del impacto o balance de las intervenciones del BCRA principalmente en los mercados de dólares alternativos, CCL y MEP. Por este canal, el BCRA luego de intervenir para contener la brecha cambiaria, termina absorbiendo pesos, que hasta el momento suman $237.630 millones.
Este es el panorama del período, digamos, más prudente del año. Porque de ahora en más entre la expansión fiscal esperada y el consiguiente financiamiento monetario al Tesoro, es dable esperar que la emisión se acelerará más aún y con ello el esfuerzo esterilizador del BCRA para intentar dejar pesos excedentes lo menos posible.
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