La preocupación por este desaliento al ingreso de capitales de corto plazo es compartida tanto por las autoridades de la Bolsa de Comercio porteña (donde se concentra toda la operatoria ligada a las acciones) como por el
Los afectados directos de esta situación son las empresas que cotizan en Buenos Aires, pero no lo hacen en Nueva York. Por ende, se quedan sin financiamiento externo. También afecta al crédito externo de empresas, incluso el denominado «intercompany» por el que, por ejemplo, si IBM Nueva York quiere financiar a IBM Argentina, deberá inmovilizar 30% del préstamo.
En la City porteña aseguran que la medida de desalentar el ingreso de dólares impondrá una restricción más al mercado.
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