El gobierno brasileño admite la posibilidad de aceptar cupos para limitar sus exportaciones a Argentina, en el marco de un sistema conjunto de defensa comercial que evite una "inundación" de los dos mercados por productos procedentes de China.
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"Eso (la definición de cupos) está en debate interno en el gobierno y eventualmente podría ser adoptado", afirmó el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Miguel Jorge, en declaraciones que publica hoy el diario "Folha de Sao Paulo".
En los últimos meses, industriales brasileños se han quejado reiteradamente del sistema de licencias no automáticas adoptado por Argentina para autorizar la importación de varios productos que compra del país vecino.
El presidente de la poderosa Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp), Paulo Skaf, llegó a defender que el gobierno brasileño de Luiz Inacio Lula da Silva adoptase "represalias" contra esas medidas, que calificó de "proteccionistas".
Lula, sin embargo, descarta, al menos por ahora, la posibilidad de abrir una "guerra comercial" contra el país vecino y principal socio de Brasil en el Mercosur, y busca formas de ayudar al gobierno de Cristina Kirchner a superar sus actuales problemas económicos.
"Argentina es un socio fundamental", sostuvo el secretario brasileño de Comercio Exterior, Welber Barral, quien sin embargo advirtió que Brasil no descarta la posibilidad de recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC), en caso de que fracasen las negociaciones.
"Todo proteccionismo será castigado. Brasil es el país que más se queja en la OMC y seguirá elevando a los foros internacionales lo que sea necesario", dijo el secretario este martes, al ser cuestionado por periodistas.
Según "Folha de Sao Paulo", sin embargo, por el momento Brasil se dedica a buscar una fórmula de conciliación para las negociaciones bilaterales que proseguirán el 12 de marzo, en Buenos Aires.
El diario afirmó que la salida que está actualmente en estudio contempla un sistema de cupos voluntarios, a ser definidos por los propios empresarios de los dos países.
"Los empresarios de cada sector serán llamados para conversar y decidirían entre ellos cupales los límites a ser exportados, como en un acuerdo privado. Los gobiernos de los países serían mediadores", apuntó el rotativo
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