Henrique Meirelles, ministro de Hacienda de Brasil.
El gobierno brasileño revisó este lunes a la baja sus proyecciones de crecimiento del PBI para el próximo año, del 1,6% estimado en agosto a 1% debido a las dificultades para superar su peor recesión en un siglo.
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El ministerio de Hacienda rebajó igualmente sus cálculos para 2016, de la contracción del 3% estimada hace cuatro meses a una caída de 3,5%.
La mayor economía de América Latina está en recesión desde el año pasado cuando su PBI se contrajo 3,8% y dio inicio a un ciclo negativo que arrastró a casi todos sus indicadores, entre los que se disparó el desempleo y los precios siguieron por encima de la meta prevista.
La proyección de la inflación, sin embargo, disminuyó en este último informe presentado en Brasilia, ya que el equipo económico dirigido por el ministro Henrique Meirelles la cifra ahora en 6,8% para el final de este año (desde el 7,2% previsto en agosto), y en 4,7% para 2017 (frente al 4,8% anterior).
Esta es, sin embargo, la tercera revisión de la estimativa de crecimiento del PBI para 2017 que anuncia el gobierno brasileño desde que el presidente conservador Michel Temer llegara al poder en mayo, tras la suspensión -y más tarde destitución- de Dilma Rousseff.
El último reajuste de las previsiones había sido en agosto, cuando el ministerio de Hacienda se mostró más optimista al elevar a 1,6% el crecimiento proyectado un mes antes (1,2%).
En aquel momento, el anterior secretario de política económica, Carlos Hamilton, había afirmado que en Brasil ya se veían signos de mejora en diferentes indicadores financieros como en el alza de la Bolsa o la reducción de las previsiones de inflación.
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