Lula da Silva encara el segundo año de su reelección ostentando casi u$s 180.000 millones de reservas en el Banco Central, a modo de protección frente a cualquier colapso de los mercados internacionales o corrida contra el real.
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Así, fiel a la política de acumulación de reservas del gobierno brasileño, el titular del Central, Henrique Meirelles, cumplió el objetivo al lograr en 2007 más que duplicar el stock de divisas al pasar de u$s 85.839 millones a fines de 2006 a u$s 179.848 millones, según el último dato disponible al 28 de diciembre pasado. Claro que, al igual que en la Argentina, la contracara de esto es un aumento de la deuda del ente monetario para absorber la emisión de dinero usada en la compra de las divisas excedentes del mercado cambiario.
El buen humor con que los inversores convalidaron las políticas oficiales con que Lula comenzó su segundo mandato se reflejó en el sostenido flujo de capitales del exterior. Sólo en el primer trimestre las reservas crecieron u$s 23.692 millones. A partir de abril se intensificó el ingreso de divisas, en gran parte producto del abultado superávit comercial así como también de la mano de los inversores extranjeros. De esta forma, entre abril y junio el stock aumentó en u$s 37.570 millones.
Por eso no podía extrañar que se intensificara el proceso de apreciación del tipo de cambio llegando a niveles récords por debajo de los 2 reales por dólar.
Los datos del Central muestran que por el canal comercial entre enero y diciembre del año pasado el superávit alcanzó un récord de casi u$s 76.000 millones, más de u$s 51.000 millones que en 2006. Mientras que por el financiero, el saldo entre las entradas y salidas de capitales dejó un superávit de u$s 11.124 millones (u$s 9.800 millones menos que en 2006). Entre ambos canales el flujo de cambio superó u$s 87.000 millones, casi u$s 41.300 millones más que el año anterior.
Luego sobrevino el comienzo de la crisis hipotecaria en EE.UU. y se desaceleró el crecimiento de las reservas que venía a un ritmo de u$s 12.000 millones mensuales promedio. Así y todo, el peor mes fue setiembre, cuando los mercados del mundo temblaron y las reservas sólo aumentaron u$s 1.844 millones.
En el último trimestre de 2007 hubo una intensa recuperación y, pese a que muchos inversores extranjeros liquidaron posiciones y repatriaron capitales, las reservas mostraron una variación positiva de u$s 15.886 millones.
Finaliza así el año Meirelles, con casi u$s 180.000 millones en reservas, pero con la presión liderada por el ministro de Economía, Guido Mantega, de utilizar parte de ellas para crear fondos de inversión con fines anticíclicos, para infraestructura y compra de empresas.
Desde el punto de vista de la autonomía comercial esta acumulación de reservas equivale -con el boom importador alentado por la fortaleza del real-a 18 meses de compras de bienes al resto del mundo cuando en 2005 era apenas de 9 meses.
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