El Reino Unido y la Unión Europea (UE) acordaron este lunes dar un "nuevo impulso" a las negociaciones respecto del Brexit y su futura relación comercial, de cara a lograr un acuerdo para finales de 2020.
El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, busca acelerar el acuerdo con la UE antes de la salida definitiva.
El Reino Unido y la Unión Europea (UE) acordaron este lunes dar un "nuevo impulso" a las negociaciones respecto del Brexit y su futura relación comercial, de cara a lograr un acuerdo para finales de 2020.
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Tanto el primer ministro británico, Boris Johnson, como los jefes de la Comisión, del Consejo y del Parlamento europeos, Ursula von der Leyen, Charles Michel y David Sassoli, remarcaron la necesidad de llegar a un acuerdo entre las partes para fines de 2020.
Durante alrededor de una hora, los dirigentes repasaron por videoconferencia la negociación y concluyeron que la misma debería conducir a la "rápida búsqueda" de un terreno común "de ser posible".
"Lo que hemos dicho hoy es que cuanto antes mejor, no hay razón para no lograrlo en julio", dijo Johnson en la televisión tras la reunión, considerando que las posiciones de Londres y Bruselas "no son tan distantes".
Pese a haber abandonado la UE el 31 de enero, los británicos siguen cumpliendo las reglas del bloque y continúan dentro del mercado único y de la unión aduanera, mientras negocian con los europeos su futura relación comercial.
Sin embargo, con ambas partes campando en sus posiciones, las negociaciones iniciadas en marzo se encuentran en punto muerto. "No estamos en ninguna parte", confirmó un responsable europeo antes de la reunión.
Londres, no obstante, confirmó el viernes su rechazo a prorrogar el período de transición más allá del 31 de diciembre, una decisión de la que los dirigentes "tomaron nota" durante su primera cumbre desde el Brexit.
"Pase lo que pase estaremos listos el 1° de enero para retomar el control de nuestras leyes, fronteras y dinero", indicó un responsable británico.
El negociador europeo, Michel Barnier, y su par británico, David Frost, tienen así por delante el reto de lograr un acuerdo para el otoño boreal para dar tiempo a su ratificación por los diferentes parlamentos antes de fines de año.
Los principales escollos en el camino son conocidos: los reclamos de la UE de un acceso de los pesqueros europeos a las ricas aguas británicas y de garantías por parte de Londres en materia fiscal, ambiental y social.
Los europeos temen que el Reino Unido rebaje sus estándares en estos ámbitos, convirtiéndose en un rival desleal a sus puertas. "La igualdad de condiciones es esencial", reiteró Charles Michel tras el encuentro.
"Se necesitan dos para bailar el tango", apuntó este lunes el secretario de Estado británico de Comercio, Greg Hands, a la radio pública alemana, reiterando que Londres sólo quiere una relación clásica como la de la UE con Canadá.
Ante esta posibilidad, la patronal europea Business Europe afirmó estar "muy preocupada" por el estado de la negociación, en un contexto en que la UE y el Reino Unido deberán salir de la profunda recesión proyectada para 2020 por la pandemia.
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