4 de mayo 2004 - 00:00

Buscan acuerdo con empleados por Gatic

Guillermo Gotelli se reunirá mañana en Buenos Aires con representantes de los dos gremios que operan en Coronel Suárez, a fin de llegar a un acuerdo para volver a poner en marcha la fábrica de Gatic de esa localidad bonaerense, cerrada desde octubre del año pasado. De lograr el acuerdo, se podría retomar la producción casi de inmediato, cerrando uno de los frentes de tormenta que afronta la intención del empresario de tomar en alquiler cuatro de las fábricas del grupo Gatic, proyecto que cuenta con la aprobación de los principales acreedores de la textil y la homologación del juez concursal.

Sin embargo, las penurias para que las plantas de Gatic vuelvan a producir parecen no tener fin: los empleados de Pigüé representan un frente de conflicto complicado, que incluye elementos reivindicativos y políticos. Por eso, el grupo que encabeza Gotelli está manteniendo febriles reuniones con los representantes de los trabajadores para destrabar esta inesperada complicación. La compleja situación que se produce en Pigüé estaría «fogoneada-» por el propio intendente de la zona, el radical Rubén Grenada, quien se manifestó abiertamente por la «solución cooperativa» (léase toma de la fábrica y posterior operación por un grupo de empleados). El mandatario municipal pretende que Gotelli se haga cargo de una deuda impositiva cercana a los $ 500.000 que dejó Gatic. Gotelli le habría dicho que la prioridad es pagar los salarios atrasados a los trabajadores, lo que se hará con parte del canon que abonará a Gatic por el alquiler de las plantas. En Pigüé funciona una fábrica de telas que elabora lona para capelladas de zapatillas, cuero sintético y tejido para indumentaria, y otra de aparado (armado) de calzado. No es un secreto que sin esas plantas el proyecto de Gotelli no cierra, porque Pigüé abastece de materia prima no sólo a las otras tres fábricas incluidas en el acuerdo (Coronel Suárez, Pilar, Las Flores) sino que también vende al resto del mercado.

Ayer a última hora se producía una asamblea de los empleados de Pigüé con el objeto de designar una delegación para negociar con Gotelli; el viernes pasado, dos representantes del grupo empresario (que tomó el nombre de Indular) viajaron a esa localidad, se reunieron con casi 200 trabajadores y explicaron su propuesta. Sin embargo, fuentes cercanas a Indular aseguran que el Movimiento de Empresas Recuperadas -de origen porteño, responsable de la toma de Brukman y otras fábricas en problemas-está intentando también la vía del «hecho consumado»: ocupar las plantas (ya lo han hecho) y ponerlas a producir con la materia prima que encuentren, modelo obviamente inviable por la incapacidad que tendrán de acceder a algún tipo de financiamiento.

En lo que hace a la situación en Coronel Suárez -otra planta con problemas-, los abogados de la cooperativa habrían manifestado su voluntad de no avanzar con su pedido de quiebra de Gatic si se ponen en marcha las fábricas, se reincorpora al personal e Indular paga el canon en tiempo y forma. Es que la otra solución posible es el remate de los activos de Gatic, lo que implicaría la destrucción de esas fuentes de trabajo. De nuevo, hay quienes piensan que el gobierno financiará las cooperativas que tomen las fábricas y las pongan en funcionamiento con lo que hay adentro. La gran diferencia aquí -lo mismo puede decirse de Las Flores y Pilar-es que el intendente estaría a favor de la «solución Indular», y aceptaría posponer para más adelante el cobro de las deudas fiscales acumuladas en tanto los nuevos inquilinos cumplan al día con las nuevas obligaciones y retomen al personal.

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