Según un acuerdo informal entre las naciones que financian el BM y el Fondo Monetario, la presidencia del banco suele caer tradicionalmente en un estadounidense, mientras que el FMI suele estar dirigido por un europeo.
El gobierno de Bush se interesómás en ello tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, como parte de una campaña amplia contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.