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Fitch consideró que se mantiene la tendencia negativa que afecta al Uruguay desde julio de 2001, cuando comenzó la crisis bancaria argentina que se trasladó a las entidades locales que, como única estrategia frente a la gravedad de la situación por la que atraviesa el sistema financiero, han optado por planes de reducción de personal o el levantamiento liso y llano de sus sucursales en esta plaza. «El panorama negativo refleja la preocupación de que ese canje podría significar una pérdida de valor presente para los tenedores de bonos, lo que sería considerado como un incumplimiento (default)», sostuvo Fitch aunque trató de salvaguardar algunos títulos -sin especificar cuáles-que por estar en moneda local podrían ser revaluados.
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