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La noticia fue dada a la prensa italiana por el mayor de los hijos, Luciano Benetton, quien fundó en 1965 junto con Gilberto, Carlo y su hermana Giuliana, la célebre fábrica de telas y ropa.
"Nos volvemos accionistas. Los cargos de mis hermanos serán ocupados por ejecutivos super seleccionados", anunció Luciano, de 67 años, presidente de Benetton Group, cuyo valor en bolsa supera los 16.000 millones de euros (similar cantidad en dólares).
"Voy a ser un presidente honorario, no me ocuparé de los problemas de cada día", admitió el industrial italiano, célebre por sus campañas publicitarias innovativas y su estilo juvenil.
Los Benetton, que de modestos fabricantes de telas pasaron a manejar un imperio económico, son hoy en día propietarios de dos firmas muy prósperas, Autogrill (número uno en el mundo en restaurantes para autopistas, estaciones y aeropuertos) y de Autostrade, que administra las autopistas de Italia, además de United Colors of Benetton, Sisley y Playlife.
"Debido a las recientes adquisiciones nos dimos cuenta de que tenemos que pensar en un grupo con sociedades que funcionen de forma autónoma", comentó Luciano Benetton.
La familia es dueña también de un banco de inversiones, 21 Investimenti, muy activa en el sector inmobiliario, de una hacienda de 700.000 hectáreas en la Patagonia argentina y es accionista del grupo Pirelli, propietario de Olivetti, la sociedad que controla Telecom Italia, número uno de las telecomunicaciones en la península.
La decisión de dejar la administración directa del grupo industrial en manos de altos ejecutivos fue tomada tras el fracaso registrado por la compra en 1998 de varias fábricas de ropa y equipos deportivos, explicó Luciano.
"Con la jubilación de la familia se reforzará el sector ejecutivo del grupo, y llegarán dirigentes extranjeros", adelantó el industrial.
Benetton aprovechó para adelantar el anuncio de la salida del actual administrador delegado, Luigi De Puppi, quien manejó la reestructuración del grupo y cedió el sector de equipos deportivos.
El fundador del grupo marca así un hito en Italia, al bloquear el ascenso de hijos y parientes, hasta ahora muy activos en la gestión de la empresa, anticipando un nuevo modelo para el capitalismo familiar a la italiana.
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