Con los chacareros otra vez en las rutas, en principio sin piquetes ni bloqueos, unos ochenta intendentes y legisladores kirchneristas del interior bonaerense se reunirán el fin de semana en Villa Gesell para unificar postura y criterios sobre el espinoso conflicto rural.
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El «retiro» político forma parte de un operativo de contención en medio de una crisis que dejó a los dirigentes oficialistas de interior en off side: deben alinearse con el gobierno pero, en sus territorios, las demandas y protestas de los productores los tienen en el foco.
En esencia, buscarán fijar una táctica común para defenderse de la presión de los chacareros. De fondo, el planteo es programar antiprotestas.
De hecho, como ayer informó este diario, a legisladores e intendentes del FpV, entidades y autoconvocados hasta los intimaron por medio de cartas documento para que definan, públicamente, de qué lado estarán en la pulseada entre la Casa Rosada y el campo.
En otros casos, el mensaje llegó de manera menos delicada: tomas pacíficas de municipalidades. Más afortunados, algunos legisladores fueron «visitados» por dirigentes rurales de sus zonas para reclamarlesque defiendan las demandas de los chacareros.
En ese clima de crispación avanza el operativo de contención. Hace semanas, por orden expresa de Daniel Scioli, el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, trabaja con ese objetivo.
También encaró acciones similares el ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Ahora, sin embargo, la acción será más activa. Con la excusa de hablar sobre la optimización de los recursos municipales, los kirchneristas escucharán una exposición del recaudador Santiago Montoya. De rebote, aportará datos finos sobre la situación del campo.
Está invitado, además, Artemio López para conferenciar sobre «actualidad política». El consultor, que suele trabajar para la Casa Rosada, mostrará un breaf sobre el impacto de la crisis y las consecuencias que ésta tiene sobre la distribución de la riqueza.
En ambos casos, camuflado de mensajes inocuos, los alcaldes y legisladores se munirán de «discurso» para disputar en sus pueblos y ciudades con los referentes agropecuarios.
Claro: los que tengan intención de hacerlo y, además, se animen a dar esa batalla.
En la que será la cumbre debut del «Encuentro del Interior Bonaerense» el tema del campo no será el único de la agenda: también habrá planteos e interrogantes en materia de coparticipación municipal -que bajó en marzo-y sobre políticas públicas.
Sin embargo, no significa -se apuran por aclarar los organizadores-un desafío a Scioli. En rigor, si esconde un tironeo se refiere a la relación, siempre tirante, entre el interior y el conurbano.
Fierros
La cumbre estaba en agenda desde la semana pasada pero tomó otra relevancia luego de que, ayer, las cuatro entidades rurales anunciaran que retoman el paro hasta el jueves 15 de mayo. De ese modo, se agudiza el conflicto en las zonas rurales de la provincia.
El punto más caliente se vivió durante el paro anterior. Un caso: en Arenales, su ciudad, al senador Jorge Scarone un grupo de productores lo escrachó y, por un pelo, se salvó de una paliza. Más de un legislador anduvo, por aquellos días, a las escondidas.
«No tenemos fierros», se confesó un dirigente kirchnerista del centro de la provincia. El planteo, que se repite de boca en boca, se refiere a que los caciques territoriales no cuentan con herramientas para sentarse a negociar, en sus zonas, con los productores.
Hubo, en casos puntuales, ensayos de mesa de diálogo limitadas al ámbito local: la intendenta Andrea García, en tándem con el senador Patricio García, entablaron una instancia de negociación con los dirigentes rurales de Ameghino. Apaga euforias, al menos.
Con la tensión en ascenso, se armó la reunión de viernes y sábado en Villa Gesell que operó a través de las jefaturas de bloque del FpV-PJ, Raúl Pérez (diputados) y Osvaldo Goicoechea (senadores). Como anfitrión, estará Jorge Rodríguez Erneta, alcalde gesellino.
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