Resucitó ayer el viejo proyecto del denominado «segundo cordón vial», o sea, la prolongación del Camino del Buen Ayre desde su actual punto final (el Acceso Oeste) hasta Ensenada (Autopista Buenos Aires-La Plata). El proyecto fue presentado ayer bajo la modalidad de la «iniciativa privada» por un consorcio conformado por dos empresas canadienses y una local; las extranjeras son Canadian Highways International Corporation y Groupe SD&G International, constructoras que operan tres autopistas en Canadá y la autopista Tel Aviv/Jerusalén en Israel; la local es Perales Aguiar SA, que fue concesionaria de la Ruta 3 y cuyo presidente -Rodolfo Perales- fue titular de la Cámara de Concesionarios Viales. En diálogo con este diario, Perales dijo que el costo total de la obra rondará los u$s 300 millones, los que «serán financiados por un consorcio de bancos de Estados Unidos, Canadá y Europa». El empresario, sin embargo, declinó revelar los nombres de esas entidades financieras; tampoco aclaró qué porcentaje tendrá cada uno de los socios en la futura concesionaria, en caso de ganar la licitación que deberá convocar el gobierno.
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El proyecto fue presentado ayer en la Casa de Gobierno al presidente Néstor Kirchner, que obviamente por estos días de conflicto con Suez está más que dispuesto a «aparecer en la foto» con cuanto empresario extranjero enuncia algún tipo de intención de radicarse en el país. Según dijo el propio Perales a Ambito Financiero, Kirchner «se mostró muy entusiasmado con el proyecto, y preguntó cuándo podría estar en marcha; le respondimos que en el curso del año próximo ya estaríamos trabajando, porque el decreto que modificó los trámites para aprobar proyectos por iniciativa privada establece plazos muy estrictos y acotados».
De todos modos, el gobierno nacional deberá salvar un escollo no menor: la renuncia de los gobiernos de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires a lo que perciben por el peaje que pagan los usuarios del Buen Ayre. La autopista que hoy corre entre los accesos Norte y Oeste -trayecto por el que se abonan $ 2- es del CEAMSE (Cinturón Ecológico Area Metropolitana Sociedad del Estado), cuya propiedad comparten la administración provincial y del municipio porteño.
En el proyecto, el Buen Ayre será parte integral de la denominada Autopista de Vinculación; para transitar por ella se pagarán ocho centavos y medio por kilómetro.
El costo total de transitar la nueva autopista será de $ 10, pero por primera vez se instalarán lectores en los ingresos y egresos de la autopista, y el automovilista pagará de acuerdo con los kilómetros recorridos. Desde ya, todo el producido de las casillas de peaje irá a las arcas del concesionario. De ahí entonces que La Plata y la Capital Federal deban renunciar al peaje del Buen Ayre, algo que deberá resolver el gobierno nacional antes de pensar siquiera en adjudicar la obra.
En este sentido, la licitación será abierta y al mejor postor, pero Perales y sus socios canadienses podrán igualar la mejor oferta y quedarse con la concesión, siempre y cuando la diferencia no supere 5%.
La longitud total de la Vinculación será de 117 km, de los cuales 94 km serán de obra nueva. Atravesará 12 partidos del Gran Buenos Aires (incluyendo los tres que cruza ya el Buen Ayre) en cuyas inmediaciones viven 6,5 millones de personas. La obra se hará en unos treinta meses y empleará a cerca de 1.200 trabajadores.
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