El gobierno amenaza con clausurar la refinería de Shell en Dock Sud por presunta contaminación. Un informe de la Secretaría de Medio Ambiente recomienda la medida, tras una inspección la semana pasada. Pero la decisión la tomará Néstor Kirchner. Esta embestida se sumaría a la del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en la Justicia, acusando a la petrolera de "desabastecer intencionalmente el mercado de gasoil". Un condimento adicional en esta relación: el gobierno estaría preocupado por el abastecimiento de este combustible porque nuevamente hay signos de escasez. El presidente de Shell, Juan José Aranguren, en un intento por bajar el nivel de confrontación con el gobierno, señala ahora que la petrolera no está planeando irse del país.
Néstor Kirchner tiene en sus manos la decisión sobre un informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable que recomienda la clausura de la refinería de la petrolera Shell en Dock Sud hasta que se solucionen los problemas registrados tras una reciente inspección, como la presunta pérdida de combustible en tanques de almacenamiento.
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La decisión es compleja, de ahí que será el propio presidente quien la tome. La clausura, aunque sea preventiva, de la refinería de Shell tendría repercusión internacional, porque se produce en momentos en que el gobierno está pidiendo a la Justicia, en una causa nunca vista en democracia, el arresto del directorio de la compañía local, bajo la acusación de « desabastecer intencionalmente el mercado de gasoil».
Ambos hechos podrían terminar siendo considerados políticos y justificar la denuncia de Shell en la Justicia sobre «trato discriminatorio», debidoa que, entre otras cosas, en la cuenca del Matanza-Riachuelo hay individualizadas por lo menos 60 empresas -frigoríficos, curtiembres y químicas- que están contaminando y a las cuales no se las clausuró, sino que se anunció su relocalización para 2008.
Opiniones
En el caso del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, hay quienes creen que está jugando una confrontación «personal» con el titular de Shell, Juan José Aranguren, mientras otros piensan que quiere demostrar hasta dónde puede llegar cuando una empresa se le rebela.
La secretaria Romina Picolotti, por su parte, está apremiada por la Corte Suprema porque no se están produciendo avances en la tarea de remediar la cuenca Matanza-Riachuelo. Tiene además la necesidad de recomponer su situación personal en el gobierno, luego de que trascendieran nombramientos y gastospor lo menos injustificados dentro de su área.
La recomendación de Picolotti para la clausura preventiva de la refinería de Shell se basaría en que una inspección realizada a partir del miércoles 22 de agosto habría detectado cierta pérdida de combustible en tanques de almacenamiento, la que presuntamente podría contaminar las napas.
Vecinos
Si Kirchner acepta la recomendación de la Secretaría, esta área debería proceder a la clausura preventiva de la planta (o, más prudentemente, de las instalaciones en presunta infracción), y éstas sólo podrían reabrirse después de que una auditoría contratada por la empresa revele que se subsanaron los daños.
Curiosamente, un representantede las asociaciones vecinalesde la zona dijo hace unas semanas, en relación con la presunta clausura de una firma mucho menor que Shell, que «siempre en época preelectoral hay movimientos, y después no pasa nada».
Otro problema que surgiría, si se cierra la refinería donde se produce 12% del combustible en la Argentina, es que se acentuaría el desabastecimiento de gasoil que ya empezó a advertirse, y que será más notorio desde la segunda quincena de setiembre cuando vuelve a aumentar la demanda del campo.
La necesidad de contar con todo el gasoil posible quedó en evidencia con la resolución del gobierno de ampliar el cupo de importación sin impuestos de combustibles, en 988.000 metros cúbicos hasta fin de año, luego de que ya se utilizó el sistema para otros 800.000 metros cúbicos en los primeros ocho meses.
En estas circunstancias, podría ser que el gobierno termine ordenando la urgente reparación de los tanques observados, para evitar un problema mayor. De todas formas, el presidente de Shell en los últimos días terminó bajando el nivel de confrontación con el gobierno y dijo que «la empresa no prevé irse de la Argentina», es decir, no seguirá el camino de Esso.
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