Mañana y el miércoles los inversores conocerán un dato clave que marcará el rumbo de los mercados: el Departamento de Trabajo publicara el índice precios al productor al que le seguirá al día siguiente el índice de precios al consumidor (IPC) de mayo.
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Se espera que los precios al productor suban 0,4%, lo que sería una buena noticia al compararlos con 0,9% del mes anterior. Pero el augurio no es tan favorable al excluir alimentos y energía de este indicador, ya que se anticipa un avance de 0,2% tras el aumento de 0,1% de abril.
Para el IPC de mayo, los economistas esperan un alza de 0,4%, tras 0,6% de abril. Y, si se descuentan alimentos y energía, la previsión es de un aumento de 0,2% contra 0,3% en el mes anterior.
Si se dan estos datos, puede haber optimismo porque puede alentar una pausa en la suba de las tasas a fin de junio. Por ahora, la expectativa que surge de los futuros de tasas indica que 80% del mercado cree que en la reunión del 28 y 29 de junio la Reserva Federal las subirá un cuarto de punto, a 5,25%.
El rendimiento de los títulos del canje de la deuda argentina tras las bajas acumuladas llega a 18% anual en dólares (tomando un seguro de cambio a fin de año). Esta renta es cuatro veces superior a la del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que el viernes quedó en 4,98%.
Pero como la volatilidad es tan alta, los inversores no miran el rendimiento, sino la seguridad. Este proceso se llama «flight to quality» (vuelo a la calidad), refugiándose en los bonos norteamericanos. Este movimiento provoca particularidades. Como eligen los bonosde más largos plazos, hoy rinden más en Estados Unidos los títulos a dos años (5,01%) que los de 10 años, que rinden 4,98%.
Metales
Las materias primas también están pagando las consecuencias de este vuelo a la calidad. El cobre quedó en el mínimo precio de las últimas seis semanas. Para entrega en julio perdió 2,7%, a 3,2675 dólares la libra en la división de metales COMEX de la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX). Este fue el cierre más bajo para el contrato referencial desde el 28 de abril.
El oro también terminó la semana con pérdidas, debido a que tomadores de ganancias atacaron al final de la sesión. El oro para entrega en agosto cerró a 612,80 dólares por onza. Es el menor precio desde el 17 de abril.
Toda la semana pasada estuvo signada por la ola de suba de interés que comenzó con el Banco Central Europeo (BCE), que la aumentó a 2,75% anual para después seguir en los bancos centrales de Sudáfrica, la India, Turquía y Corea del Sur. Lo grave es que esperan que en poco tiempo se les una el Banco de Japón, que tiene la tasa más baja del mundo desarrollado. El dinero barato desaparece y no es una buena noticia para la Argentina.
Hoy, además, los inversores seguirán con atención lo que digan los miembros de la Reserva Federal, ya que hablarán, Bernanke incluido, en una audiencia de estudiantes de la Asociación de Banqueros de América.
A todo esto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, John Snow, afirmó en San Petersburgo que la economía norteamericana «continúa su desarrollo; aumenta la productividad del trabajo, y la inflación está bajo control», un concepto opuesto a los que manifiesta Bernanke.
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