La actividad emprendedora en la Argentina mostró un descenso del 12,8 al 9,49 por ciento en el 2005 respecto del 2004, pero igual el país se mantiene entre los doce primeros en este rubro clave para la economía, a nivel mundial.
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El informe corresponde al Global Entrepreneurship Monitor (GEM) que se realiza en el ámbito internacional y analiza la relación entre la actividad emprendedora y el crecimiento económico, y fue divulgado hoy aquí por la Universidad Austral.
De acuerdo con los resultados del GEM, la actividad emprendedora en lo que respecta a empresas nacientes y nuevas cayó en 2005 al 9,49 por ciento, mientras que en 2004 se ubicó en el 12,8, en 2003 en 19,37 y en 2002 en el 14,15.
Sin embargo, la directora del Centro de Entrepreneurship IAE y del proyecto GEM Argentina, Silvia de Torres Carbonell, señaló que "lo importante es que en la Argentina el GEM se encuentra por encima del promedio general, que es del 8,4 por ciento, aunque por debajo del de América Latina, que es del 14,24".
El informe se realizó sobre la base de los resultados de una encuesta telefónica realizada a 2000 personas mayores de 18 años.
De acuerdo con estos resultados, en la Argentina más de 2 millones de personas, de entre 18 y 64 años, están vinculadas con nuevos emprendimientos, lo que significa que 1 de cada 11 argentinos está involucrado en algún tipo de actividad emprendedora.
En cuanto a las motivaciones para involucrarse en este tipo de actividades, el estudio resaltó que el 30 por ciento participó por necesidad y el 70 por ciento se basaron en la oportunidad.
Respecto de la motivación por necesidad, Torres Carbonell destacó que "mientras que en los países desarrollados se emprende por oportunidad, en los países en desarrollo se lo hace por necesidad".
Por eso, subrayó que "en 2005 la participación por necesidad se ubicó muy cerca del 28,9 por ciento registrado en 2004 y obtuvo una marcada diferencia respecto del 50 por ciento de 2002 y del 40 por ciento de 2003".
"La reducción en los emprendedores conducidos por la necesidad ilustra una situación más estable con mejores perspectivas para el futuro que las que fueron evidentes durante la crisis económica y social de finales de 2001", manifestó la directora de GEM de Argentina.
Sin embargo, Torres Carbonell explicó que "el índice de emprendedores por necesidad es todavía alto comparado con el 11,6 por ciento de Estados Unidos, el 14,9 por ciento de Canadá y el 11,9 por ciento de Australia, países con similares tasas totales de niveles de emprendedores".
Aunque manifestó que "es relativamente bajo comparado con otros países en Latinoamérica como Brasil, que tiene el 47 por ciento y Venezuela, el 38 por ciento".
En cuanto a la participación por género, el estudio destacó que son casi siete las mujeres emprendedoras por cada cien que emprenden, ubicando a la Argentina en el noveno lugar en el mundo.
Por otra parte, respecto del tipo de negocio, el 49 por ciento de los encuestados prevé comenzar su negocio en el sector consumo, que comprende al comercio minorista, hoteles, restaurantes, servicios al consumidor, salud, educación y servicios sociales.
En tanto, el 39 por ciento estimó hacerlo en transformación, es decir en construcción, industria, transporte, comercio mayorista, comunicaciones, servicios públicos.
También un 10 por ciento estimó emprender en servicios empresarios --profesionales, financiamiento, seguros, propiedades, consultoría-- y un 2 por ciento en extracción --agricultura, caza, pesca, minería forestación--.
En cuanto a las expectativas de los emprendedores respecto del crecimiento de los puestos de trabajo, el 25 por ciento estimó que empleará más de diez personas en los próximos cinco años, y el 27 por ciento prevé que tendrá entre seis y diez empleados en el mismo período.
Por otra parte, más del 60 por ciento manifestó que todos o algunos de sus potenciales clientes consideran a su producto o servicio, nuevo o diferente, pero no piensan que podrán usar nueva tecnología.
En cuanto a la situación laboral de los emprendedores, Torres Carbonell explicó que "un 16 por ciento se encuentra desocupado y un 24 por ciento de los que tienen trabajo considera que lo perderá en los próximos meses".
El capital es el factor considerado más crítico por los emprendedores, seguido por las regulaciones impositivas y la inversión informal comenzó lentamente a recuperarse desde la crisis.
En este sentido, más del 80 por ciento corresponde a inversores personales y un 3 por ciento de la población invirtió en 2005 no como emprendedor sino como emprendedor informal.
En sus conclusiones de Torres Carbonell indicó que "hay algunas situaciones de los últimos seis meses que preocupan al sector emprendedor".
Sin embargo, manifestó que "habiendo empezado a salir de la crisis, pareciera haber buenas oportunidades para comenzar nuevos negocios en la Argentina en el futuro, ya que casi el 10 por ciento de la población adulta está motivada a hacerlo".
"Pero todavía hay una considerable duda sobre la estabilidad de la economía y del contexto social, la eficiencia de las políticas de gobierno y los programas para promover y apoyar la actividad emprendedora", señaló de Torres Carbonell.
Asimismo, consideró que también se duda sobre "el acceso a mercados de capital y a tecnología apropiada, la promoción de la cultura emprendedora en educación básica y alta y la remoción de cargas burocráticas para nuevos emprendimientos".
"En última instancia la real valoración de los gobiernos y de la sociedad en su conjunto del rol de la actividad empresaria como motor de desarrollo social y económico del país", concluyó.
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