La Ley de Asociaciones Sindicales 23.551, aprobada durante la presidencia de Raúl Alfonsín y con Ideler Tonelli como ministro de Trabajo, fue un gesto hacia el peronismo, después de superar el trauma que significó para el radicalismo el fracaso de lo que hoy se conoce como «ley Mucci», el intento por imponer la «libertad sindical» en contra de los dirigentes de la CGT.
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El fallo de la Corte Suprema tiende a retrotraer la historia al proyecto de Antonio Mucci, que proponía que hubiera integración proporcional en las comisiones directivas de los gremios, esto es, que hubiera mayoría y minoría.
Esa derrota parlamentaria sufrida por el radicalismo en marzo de 1984, a sólo tres meses de haber asumido Alfonsín como presidente de los argentinos, obligó a negociar con los dirigentes sindicales peronistas en otros términos, sin la actitud principista que había caracterizado el proyecto del gráfico Mucci. El artículo 41 de la 23.551 establecía que para ser delegado gremial se requería «estar afiliado a la respectiva asociación sindical con personería y ser elegido en comicios convocados por ésta». La Corte Suprema hizo caer ayer ese artículo.
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