CEOs de EEUU optimistas ante la crisis
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Jeff Immelt, CEO de General Electric, Rex Tillerson, de ExxonMobil y Frederick W. Smith, de FedEx.
"No vemos una contracción, no vemos una recesión. Es un crecimiento lento y derecho mientras se recorre", dijo Frederick W. Smith.
Tillerson, que dirige la mayor petrolera mundial entre las que cotizan en bolsa, se expresó de manera similar.
"No me siento tan optimista como era hace seis meses. Seguirá, me temo, siendo una economía (estadounidense) floja, y globalmente la economía no irá tan bien como esperamos", dijo Tillerson en el Washington Ideas Forum.
"Tendremos un crecimiento positivo pero no va a ser tan positivo como esperábamos", añadió.
Los datos divulgados apoyaron su cauta confianza, mostrando un repunte en el gasto del consumidor y una modesta mejora en el empleo, algo crucial dado el desempleo persistentemente alto que ha sido el principal obstáculo para la recuperación económica de la nación.
Las nuevas solicitudes de ayuda por desempleo aumentaron ligeramente a 401.000 en la última semana, cerca de un nivel que está asociado con una modesta mejora en el mercado del empleo.
Y los principales minoristas en Estados Unidos, entre ellos Kohl's Corp y Nordstrom Inc , reportaron ventas más sólidas a las esperadas durante septiembre, un alza promedio de un 5,1 por ciento en tiendas abiertas por un año al menos. Se esperaba un incremento de un 4,6 por ciento.
Immelt y Smith hablaron en un evento en donde GE Capital y la Escuela Fisher de Negocios de la Universidad del estado de Ohio develaron una investigación sobre el sector del "mercado medio" de los negocios estadounidenses, compañías con ventas anuales entre 10 millones y 1.000 millones de dólares.
Los ejecutivos dijeron que las disputas políticas en Washington y Bruselas han hecho que las empresas sean más renuentes a invertir y a contratar.
"El mundo tiene problemas y las instituciones clásicas no han sido capaces de resolver esos problemas. Eso crea volatilidad", dijo Immelt. "Me gustaría pensar que un sistema financiero integrado que funcione completamente en Europa podría haber detenido rápidamente la crisis de Grecia. Eso no ha tenido lugar".



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