29 de diciembre 2003 - 00:00

Charlas de quincho

Termina el año y comienzan los quinchos de verano. Sin embargo, la reseña empieza con una reunión bien porteña: la despedida de 2003 de un ex candidato a jefe de Gobierno. Allí se habló de una controversia que involucra a jefes de una fuerza armada, pero también del curioso cambio de deporte de un goleador argentino histórico. En Punta del Este, funcionarios y legisladores ya se reúnen en tradicional bar de la avenida Gorlero; se habla bien de un hotel-casino ya establecido, y no tanto de uno recientemente inaugurado. En una de esas mesas se supo que una embajada -que terminó en manos de un ex presidente- tenía otro destinatario. Otro quincho esteño, esta vez en prestigioso restorán de José Ignacio, sirvió para hacer chistes sobre un «buchón» o «arrepentido» (según quién lo califique) y especulaciones sobre quién será «Pontaquinto». Veamos.

Mauricio Macri despidió 2003 en la sede de su fundación -en el barrio Montserrat- rodeado de punteros porteños y propia tropa, en un total aproximado de 800. Se le auguraron módicas ambiciones para el año que se inicia.
Mauricio Macri despidió 2003 en la sede de su fundación -en el barrio Montserrat- rodeado de punteros porteños y "propia tropa", en un total aproximado de 800. Se le auguraron módicas ambiciones para el año que se inicia.
• Cinco pesos la entrada y había derecho para ver a Mauricio Macri en el local partidario de la calle Chacabuco, donde unos 800 adherentes, casi todos punteros barriales, se dieron cita para celebrar el fin de año. Justo un rato antes de que el titular de Boca Juniors viajara a Punta del Este para socorrer familiarmente a su padre, quien se siente aislado, sin protección y bastante afectado por el misilazo de perder el Correo y que un magistrado le haya prohibido salir del país (casi un mensaje para que se quede en el exterior desde donde, por lo menos, hasta puede impulsar un libro con sus confesiones que acaba de publicar). Algarabía porteña, ajena a estas desventuras del empresario, cierto entusiasmo con Mauricio político, ya que en la franja de centroderecha no aparece otra figura (por otra parte, en ese sector no se imaginan a Ricardo López Murphy como un fuerte opositor). Para que hubiera animación, el primo de Mauricio, Jorge, hizo playback en el medio de la pista.
Como la interna capitalina todavía está en pañales, un grupo comentaba una versión militar poco conocida: el despido de un brigadier de la Fuerza Aérea de apellido Rossi (Heriberto, comandante de Regiones Aéreas). Cuando se contó la historia, la lógica -si era cierto el pase a retiro- señalaba como inexplicable la continuidad de los jefes de Rossi en la Aeronáutica, ya que el episodio vulneraba en apariencia reglamentaciones elementales. Según relataban, Rossi se opuso a permitir vuelos de la estatizada Southern Winds por no cumplir requisitos internos (falta de documentación) ni externos (no satisfacer convenciones internacionales para volar). Pero Néstor Kirchner, disconforme con pagar salarios todos los meses y no brindar servicios, se interesó en movilizar la empresa -a la cual hubo que extenderle la nacionalización temporaria, casi como un «derecho adquirido» en el mismo proceso de la siempre renovada doble indemnización a los trabajadores-, y en ese propósito, la actitud de Rossi resultó una traba.

• Hubo una convocatoria al jefe de la Aeronáutica, Carlos Rohde, y éste entonces cambió a Rossi (lo pasaron a inspector general de la fuerza) mientras en su lugar ubicaba a Carlos Matiak, un flamante brigadier. La cuestión no quedó allí: parece que el Presidente -sostenían- quiso una sanción mayor para Rossi y, en consecuencia, lo apartaron de la carrera. Aun así, todavía Southern Winds tiene complicaciones para volar y ni con Matiak se ha resuelto la cuestión hasta ahora.
Muchos sostenían que los altos oficiales aeronáuticos han quedado en una incómoda situación ya que Rossi procedía, según sus argumentos, de acuerdo a las convenciones de la ley federal y de las normas internacionales. Por lo tanto, ellos son responsables de su subordinado. Si la versión es veraz -imposible confirmarla con el ministro José Pampuro, ya que él ignora casi todo lo que sucede en el área-, indica al margen de solidaridades y deberes un interés particular del propio Kirchner por avanzar en la actividad de la empresa. Ya tuvo mala suerte con los vuelos a Malvinas que rechazaron los británicos -interesante presión pues cambió la metodología instalada por Guido Di Tella, quien prefería la disuasión enviándoles ositos Winnie the Pooh (¿se olvidaron de los Paddington?) a los isleños-, pues su intención era que Southern Winds primero y, luego Aerolíneas Argentinas, cumplieran ese intercambio entre el archipiélago y el continente.
Es que Kirchner quiere participar del negocio del turismo en Malvinas y Antártida, que hasta el momento, sólo se reparten británicos y chilenos. No ha sido casual el episodio: el tema que más fascina al mandatario, según sus íntimos, es el desarrollo del turismo. Pobre Daniel Scioli: también en ese renglón tiene competencia desde la Casa Rosada. De todos modos, estas arbitrariedades no sorprenden: hace pocos días en el acto de entrega de despachos a los nuevos comandantes mayores de Gendarmería, uno de ellos fue informado cuando estaba con sus padres, mujer y tres hijos esperando la ceremonia (media hora más tarde) que no había sido firmado el suyo, por haber sido objetado por el gobierno en razón de haber estado a cargo de un penal en Coronda cuando era un subalférez de 19 años. Como si los destinos profesionales fueran en sí mismos una mácula
.

• Pero en la fiesta se preocupaban más por la venta de las fábricas de fideos de Franco Macri en Brasil y de la candidatura del hijo, en 2005, a diputado nacional. Ya saben que habrán de pelear contra Elisa Carrió y, tal vez, contra el cubanito Rafael Bielsa, quien para entonces sospecha que mejorará en las encuestas. Afirmaban que Macri quiere ir al Congreso para aliarse con los provinciales y desde allí pelearle la vicepresidencia tercera de la Cámara a Adolfo Rodríguez Saá.
Como se advertirá, mucho esfuerzo por premios consuelo cuando, se suponía, Mauricio Macri aspiraba a niveles más expectantes. Tal vez haya seguido los consejos de Carlos Bianchi, quien antes de llegar a Boca primero pasó por Vélez. O sea, el «paso a paso». Igual sorprendían tan modestos sueños. Sobre todo cuando muchos de los asistentes sostenían que la difusión de viejos y controvertidos dictámenes del responsable de Seguridad, Norberto Quantín, apuntan a desalojarlo del cargo para instalar allí a Patricia Bullrich, quien quizás heredó esa inclinación de su ex cuñado Rodolfo Galimberti. Quienes hablaban de este cambio ignoraban la vigencia -o, al menos, no creían en ella- de una frase de Gustavo Béliz: «Yo no seré ministro si Quantín no me acompaña».

Claro que los punteros barriales de Macri, como cualquier otro mortal, se interesaron mucho más en otra conversación, casi un monólogo, de un recién llegado de Qatar, el lugar donde el goleador Gabriel Batistuta podría cambiar de deporte: del fútbol pasar al polo. Es que en Doha, su ya establecido lugar por dos años (a cambio, claro de 8 millones de dólares), donde otro crack como Romario no resistió la tensión del ocio, a la pelota Batistuta le pega de vez en vez, casi no entrena, duerme buena parte del día y juega cuando el emir y su corte lo desean.
Casi siempre de noche, ya que de día el calor es insoportable y nunca los 90 minutos, pues luego de un tiempo se traslada a la tribuna que tiene aire acondicionado y habitualmente invitados internacionales.Al ex centrodelantero de la Fiorentina y la Roma, como lo saben hombre de campo (tiene hacienda en Reconquista), los amigos del emir le propusieron jugar al polo; pero él se resistió hasta que junto a la invitación le acercaron una oferta tentadora: 500 mil dólares. Entonces, preguntó: «¿Dónde está el caballo?».
La vida de Batistuta, según revelaba este precioso testigo, no es diferente a la de otros veteranos famosos de la redonda como Claudio Caniggia, los españoles Fernando Hierro y Josep Guardiola, el brasileño Djalminha y el boliviano Valdivieso. Cumplen para alegría del jefe Hamad bin Califa Al-Thani, amante del polo y el fútbol, también protector político de la emisora Al-Jazeera («la isla», en español), famoso canal de TV alternativo a la CNN durante la última guerra del Golfo.

• El relator de estas curiosidades agregó otras referidas al mismo emir, quien sorprende aún cuando toma vacaciones en Marbella. Es que a la costa Brava viaja con 6 Boeing y dos Hércules, distribuyéndose el jet-palacio para sus hijos, otros dos para su harem, uno para su custodia, el quinto para invitados y el sexto para un hospital transportable de alta complejidad (ya se sabe que la salud, en Europa, además de cara no tiene el desarrollo de la árabe). Los modestos, pero seguros Hércules, en cambio, llevan su colección personal de autos (sobresalen las Ferrari y los Porsche) y los caballos de polo por si se le ocurre jugar o hacer jugar un partido. No se sabe si los futbolistas, este verano, también serán de la partida.
En España la llegada del emir siempre es bienvenida: ocurre que moviliza la economía del balneario pues, como ejemplo, la Mercedes-Benz le pone a disposición 20 limusinas y El Corte Inglés le entrega dos mil celulares. Un par de detalles confesados por el infidente argentino: siempre invitan chicas al veraneo, nunca menos de 30 y rotativas, casi todas contratadas en Suiza, quienes se añaden a las costumbres en la residencia, más bien conocida sobre el mar, pues copia con superiores lujos a la Casa Blanca y donde el jeque dispone de la pasión infantil de sentarse en el Salón Oval a leer el diario (¿habrá una Monica Lewinsky también?), hacer reuniones en la Sala de Situación y reposar en el dormitorio Lincoln. En la primera parte de este siglo se acabará el petróleo, pero al emir ya mucho no le importa.

Hay quienes se anticiparon a las vacaciones, en Punta del Este al menos. Daniel Scioli, por ejemplo, quien se instaló el fin de semana con paseo naviero junto a un empresario de artefactos para el hogar cautivo del monopolio «Clarín». «No venía desde que fui secretario de Turismo con Adolfo Rodríguez Saá», confiesa antes de hacer calistenia en el puerto y anunciar que va todo enero a la costa argentina. O el duhaldista Alfredo Atanasof, quien viaja tal vez por el Mercosur (al menos, tiene una excusa) y en Il Grecco escuchó una historia espontánea que le despertó sonrisas. Parece que el cargo de su jefe en el Mercosur, Eduardo Duhalde, había sido trabajado para el radical Marcelo Stubrin. Pero, así son las cosas, y más rápidos siempre los peronistas a pesar de que algunos radicales hacen esfuerzos por parecer kirchneristas.
Contaba el especialista a Atanasof que, inicialmente, el cargo no figuraba en ninguna agenda, pero que varias secretarías se habían dispuesto entre Brasil, Paraguay y Uruguay. Entonces, bajo la tutela de Adalberto Rodríguez Giavarini y con el auspicio de Leopoldo Moreau, imaginaron el puesto para Stubrin. No pudo ser en tiempos de Fernando de la Rúa y, luego, bajo Duhalde -a pesar de la sintonía Duhalde/Moreau- la idea se congeló por obra y gracia de Carlos Ruckauf: «Por ahí lo necesitamos cuando nos vayamos», reflexionó como hombre previsor.

• La frustración de Stubrin se agravará al enterarse de que la Argentina o Duhalde disponen del cargo siempre y cuando sólo el país abone todos los gastos de traslados, alquileres, oficinas, empleados, etc. Pero como se aumentará el gasto público, es mejor tener contento al bonaerense. Además, Atanasof no cuesta plata y Eduardo Amadeo, según exigió Kirchner, va como embajador protocolar (aunque los juicios laborales siempre concluyen con otra versión). Aún así, en la humildad del poder, son varios los que se anotan en la tropa de Duhalde, confiando en que les pueda ir mejor que al resto de los embajadores; algunos (como Archibaldo Lanús) que no pueden pagar los alquileres y deben mudarse.
A propósito de embajadores, parece que Jorge Taiana -hoy uno de los segundos de Bielsa-va a México en lugar de un disciplinado de Ruckauf. Así escuchaba Atanasof, un primerizo en este balneario, del que no entiende que ciertos lugares famosos (La Fragata, galerías de Gorlero, un hotel impresionante en la misma avenida o el restorán Martín Fierro, como ciertos lugares de
La Barra) estén cerrados y no vayan a abrir aunque todo el mundo sostiene que ésta será una gran temporada.

• Como se hablaba de vacaciones, ahora en la reinauguración de «La Gamba» en José Ignacio, lugar con piletas para moluscos no frecuentes en el Uruguay, muchos se interrogaban sobre ese ciclo en la vida de los Kirchner.
Y un conocedor afirmó: 15 días en el exterior, pero de trabajo, según el estilo K. El 14 de enero a Monterrey (México), a recordar el sucedido de Frank Sinatra, el 22 a Davos (Suiza) y luego a Estocolmo (Suecia).
Temas: ALCA, economía y finanzas, genocidios; acompañantes: Bielsa, Martín Redrado, Roberto Lavagna, de a ratos Alfonso PratGay y Ramón Puerta por el Senado.
Por Diputados debería ir Ruckauf, pero no hay vientos santacruceños para que también pueda volar. Eso sí: el día que se instale dentro del avión, no lo bajan más.
Muchos argentinos de distintas actividades en la fiesta, hablando del Cipriani (spa, casino y hotel) en oposición al próspero Conrad que ya pagó el canon del año próximo por lo bien que le ha ido este último trimestre. Conrad también ofrece casino, hotel y una agenda de eventos todos los días, como si el juego no fuera el único recurso: de Gal Costa a Bandana, de Sebrelli a "Pacho" O'Donnell (hablando en pantalones cortos del Che Guevara). Para todo este verano. También de las diferencias entre montoneros jubilados y tupamaros en el mismo estado: unos, revolviendo todo lo que pueden para su propia justicia (empezarán las convocatorias a militares en marzo y abril, luego de que se diluya lo del Senado) mientras en Uruguay, uno de los jefes parlamentarios y guerrilleros, Eleuterio Fernández Huidobro ya dijo que «no se debe
revisar la ley de Caducidad» y, como cometió un error con un ministro de Jorge Batlle, le pidió perdón en público. Igual que en la Argentina, donde los peronistas se consumen entre sí.

•- Pero todo va bien, el precio de la soja aumenta, se sigue en crecimiento.
- Es cierto, pero Venezuela crecerá este año más que la Argentina y, sin embargo, nadie se atrevería a decir que hay estabilidad política.
Este era uno de los diálogos que merecería más atención. También otro:
- ¿Qué piensan de las tres bombas, menores, pero tres al fin (Plaza de Mayo, sede del PP y en el HSBC)?
- No fueron importantes, pero indican que hay gente interesada en algún tipo de complicación. Hay que observar este fenómeno.
Parte de otra conversación con jugoso contenido a tomar en cuenta:
- ¿No le sorprende que el FMI se ponga duro con la Argentina?
- ¿Se puso duro o quiere que el país cumpla sus obligaciones? Cuando arregló la Argentina su acuerdo, se dijo que era porque no querían contagiar a Brasil. Ahora que Brasil ya ha salido de la crisis, ¿serán contemplativos con la Argentina? Además, me parece que hay acreedores privados que quieren ir judicialmente contra el FMI porque ese organismo cobra toda su deuda, mientras ellos no.
Después, como ya el humor viene con el sol, novedades y chistes sobre Mario Pontaquarto. Unos dicen que es el que denunció a Saddam, mientras otros anticipan que el ex senador Emilio Cantarero puede ser el «Pontaquinto», ya que es un hombre incontinente. Otra pregunta sobre el «buche» para sus críticos o el «arrepentido» para sus admiradores: ¿Ya terminó la tira de su memoria o pronto empezará con otra? Nadie lo sabe, porque a Pontaquarto -al margen de su simpatía y el gracejo para hacerse el amigo-lo recuerdan porque se quedó, dicen, con el dinero de los comensales para la despedida del senador Luis Brasesco u, otra vez, con los pesos de una solicitada que debía poner en los diarios el bloque de la UCR. Como se verá, también sobre él se levanta la alfombra, gente que algo rabiosa le quiere devolver favores.

Hay restoranes que los políticos han hecho famosos, tipo El Tropezón o Pedemonte, más cercanos Parrilla Rosa y, ahora, Bengal, el preferido -y eso que es hombre de hábitos austeros- de Julio De Vido, quien cumplió años el pasado 26 en el Sur (también de algunos empresarios de la Unión Industrial). Pero en esta ocasión, alrededor de la mesa, se sentaron hombres, que a través de la política, llegan al arte (aunque parece que el itinerario fuese al revés). Celebraban el lanzamiento del libro «Victoria Ocampo» su autor, Patricio Lóizaga (hoy director del Palais de Glace), los golpistas en tiempos democráticos Ignacio Smith y Torcuato Di Tella (quienes obligaron a renunciar a Amalia Lacroze de Fortabat del Fondo Nacional de las Artes), el editor Jean Louis Larivière, la baronesa Dudú von Thielmann, Bonifacio del Carril, Gonzalo Villar, Norberto Acuña, Rosa María Ravera (Academia de Bellas Artes) y María Renée Cura (Fundación Sur). Ni la misteriosa Victoria imaginaba que su vida en libro sería acompañada por la especialidad de la casa: lassagnas negras de centolla con tinta de calamar.
Si Lóizaga había escrito, el que más habló sobre el personaje fue Del Carril, quien contó datos desconocidos. Como por ejemplo la designación de ella como embajadora de la Revolución Libertadora en la India, quizás por su relación con Krishna-murti, al que no pudo acceder por una imposición del canciller Mario Amadeo: entendía que esa representación no podía ser para una mujer por más que ella hubiera sido, por un rato, «presa política». Curioso anatema discriminatorio para un país que luego fue liderado por Indira Gandhi y al que la Argentina tardó, hasta Raúl Alfonsín, para enviar una dama a la embajada (Teresa Flouret). Allí se contó que mucho amor entonces no había por Amadeo, un nacionalista, a quien le reprochaban haberle salvado la vida o de un trastorno a Perón, ya que evitó su caída cuando trastabilló al subirse a la cañonera paraguaya en camino a convertirse en el «tirano prófugo», delicia literaria usada a diario por los diarios «La Prensa» y «La Nación». Curiosa también la controversia Ocampo-Amadeo, pues ella en otra época intimó con un admirado del ministro, el intelectual francés Drieu La Rochelle, filonazi que se suicidó tras la caída de Hitler.

• No era Amadeo, sin embargo, el objeto de la charla, sino la capacidad casi gremial de la Ocampo, envidiada sin duda por «los gordos» de la CGT, ya que esa oferta incumplida ella la multiplicó en tres cargos: uno, la sinecura en la Unesco para su amante de entonces en el pied a terre de Azcuénaga y Arenales, el escritor Eduardo Mallea; la embajada para Vicente Fatone (introductor luego del pensamiento hindú en la Argentina y quien escribió sobre lógica en la India, lo cual era una rareza); la Biblioteca Nacional para Jorge Luis Borges, quien módico sólo aspiraba -sin saber que allí más tarde se albergarían los Duhalde- a ser bibliotecario en Lomas de Zamora. Ella acabó a su modo, como siempre se dijo, con un cortante: «No seas imbécil, Borges» y lo mandó al viejo edificio de la calle México.
La sumisión de Borges con la mecenas Ocampo -no era el único, claro, menos en la revista «Sur»- obligó a una conversación menos histórica y con personajes más pueriles: la puja de dos intelectuales de esta época como la alfonsinista devenida kirchnerista Beatriz Sarlo y la viuda del escritor, María Kodama. Según la Sarlo, la casi oriental Kodama impide -mientras viva- estudiar con seriedad la obra de Borges, ya que a su entender publica textos dudosos del autor, que en vida éste no quiso divulgar (y no porque fuera Franz Kafka y ella su comparable y maravilloso custodio). Lo cierto es que la Kodama, amiga de entablar juicios, ahora participa de otro versus la Sarlo, a quien representa en la Justicia Esteban «Bebe» Righi, abogado de Néstor Kirchner, titular de una cátedra en la que Alberto Fernández oficia como adjunto.

Estas disputas femeninas sobre memorias perdidas o rescatadas forzaron, en la cena, al recuerdo de Julio Bárbaro, justamente el introductor de la Sarlo en la mesa presidencial con la trinidad de Néstor, Cristina y Alberto. Es que Bárbaro ahora está en tropiezos: para reemplazar a la Fortabat no sólo aparece Smith sino también el cinéfilo Pino Solanas, uno de los primeros en denunciar durante el menemismo un caso de presunta y nunca aclarada corrupción en Galerías Pacífico. Si bien, como corresponde a la edad, Bárbaro olvidó el episodio, Solanas lo tiene presente y no deja de insistir con el tema, tan recurrente en su vida. ¿Qué hará Kirchner? Por el momento no se sabe, aunque Roberto Lavagna y Di Tella por supuesto sostienen a Smith, discreto en la mesa y con el brazo levantado como si fuera a jurar. La duda del Presidente pasa, tal vez, por su falta de apego a estos menesteres de la cultura.
Si hubiera estado más empapado, al menos -aunque la desprecie- debió darle gracias por los servicios prestados a la Fortabat, reconocimiento mínimo por la ponchada de dinero que ella aportó al Fondo. Pero por alguna razón, ella renunció: no quiso quedar presa del «nuevo país». El Funes gastronómico, el memorioso Del Carril, a propósito de la Fortabat, dijo: «Ella en verdad es lo que es gracias a nosotros. Vino una vez a Emecé a pedirle trabajo a mi padre como secretaria y él la desechó. Desencantada, al día siguiente conoció a Alfredo Fortabat». Seguramente, la dama de cemento tiene otra versión. Está abierta la polémica aunque en Emecé, se ha dicho, a las mujeres no les tenían demasiada simpatía, como Amadeo a la Ocampo para enviarla a la India.

• Vamos a terminar con un chiste sutil, relacionado con una actividad que no tiene adeptos, sino adictos. Un hombre conversa con su esposa, y ésta -de ánimo inquisitivo- lo interroga:
-Querido, si algún día muero y quedás viudo, ¿volverías a casarte?
-No, mi amor; cómo se te ocurre...
-Pero de verdad, pensalo; la soledad te atraparía, te sentirías mal... ¿No volverías a casarte?
-Y... bueno..., si lo ponés en esos términos..., puede ser...
-¿Y la llevarías a casa?
-¡De ninguna manera! ¿Cómo podés pensar que yo...?
-Dale, sería lo más lógico y práctico. ¿Qué vas a hacer: vender la casa, los muebles, los aparatos sólo porque yo fallecí? No tiene sentido...
-Y... bueno..., pensándolo desde un punto de vista práctico...
-¿Y harías el amor con ella en nuestra cama?
El hombre queda pensativo un rato y responde con sinceridad:
-Y, si ella va a venir a vivir a casa, y no pude cambiar los muebles, lo más lógico es que sí, que hagamos el amor en nuestra cama.
-¿Y la dejarías manejar mi auto?
-Sí, querida, la dejaría...
-¿Y sentarse en mi sillón favorito?
-Sí, querida...
-¿Y usar mis palos de golf?
-No, eso no.
-¿Y por qué no la dejarías usar mis palos de golf?
-Porque ella es zurda...

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