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«La situación se mantiene desahogada si no se produce un clima con condiciones muy adversas», dijo el embajador de Chile en Buenos Aires, Luis Maira, tras un encuentro con el secretario de Energía de la Argentina, Daniel Cameron.
A comienzos de 2004, la creciente demanda de gas de la industria argentina por la reactivación económica y la falta de inversiones llevó a Néstor Kirchner a cortar las exportaciones a Chile para destinar ese combustible al mercado local. La decisión generó un duro conflicto diplomático con el gobierno de Ricardo Lagos, que tuvo que recurrir a combustibles alternativos más costosos para sus usinas termoeléctricas, lo que llevó a un incremento de las tarifas energéticas a empresas Daniel Cameron y particulares.
«Lo único que podría alterar (la tranquilidad prevista para 2005) es una onda de frío en la Argentina y carencias de lluvias en el sistema hidroeléctrico chileno», dijo Maira.
Los cortes del suministro de gas a Chile se produjeron fundamentalmente entre los meses de abril y julio de 2004. El gobierno está intentando poner en marcha obras de expansión de dos gasoductos para garantizar el suministro el año próximo.
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