La preocupación de los empresarios por el descontrol que muestran las negociaciones salariales -alentadas por el Ministerio de Trabajo y en clara contraposición con la cordura que se pide desde Economía-tuvo una nueva expresión cuando Héctor Méndez, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), dijo en un reunión con colegas que «el tema salarial se desbocó». El dirigente aludía sin dudas a la firma de convenios como el de SMATA, que cerró un acuerdo con las automotrices por un básico cercano a los $ 2.000, y al del Sindicato Unido de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH), que según organismos oficiales fue responsable en buena medida de que el Indice de Precios al Consumidor de junio trepara a 0,9%.
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Méndez recordó también que a fines del año pasado se habían acercado a la CGT con la intención de «marcar la cancha» para evitar desbordes, negociación que fue violentamente desactivada por Roberto Lavagna. Curiosamente, ahora es el titular de la cartera económica quien se enfrenta con su par Carlos Tomada por la cuestión salarial, luego de calificar de « lamentables acuerdos de cúpula que no sirven para nada» a las reuniones UIA/CGT de diciembre de 2004.
El martes, fuentes cercanas a Lavagna salieron a anunciar su intención de «monitorear» los acuerdos por ingresos entre empresarios y sindicalistas. Esto, obviamente, viene a profundizar la pelea Lavagna/Tomada.
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