22 de marzo 2001 - 00:00

Cómo funciona el impuesto al cheque

El ministro de Economía, Domingo Cavallo, desembarcó ayer con su primera medida impositiva: creó un impuesto donde quedarán gravadas todas las transacciones que generen un crédito o débito en cuenta corriente, por ejemplo cheques o tarjetas de crédito, con una tasa máxima de 6 por mil. Se trata de $ 150.000 millones al año que se mueven en cheques en la Argentina y que según los cálculos estimativos de Cavallo, generarán en el primer año un ingreso adicional a las arcas del Estado de $ 2.000 millones que provendrá tanto del tributo como de la menor evasión.

El impuesto se devengará en el momento en que se efectúe el crédito o débito de la cuenta corriente. Las entidades bancarias actuarán como agente de percepción y retención y serán las encargadas de transferir luego el monto recaudado a la DGI. Asimismo, las personas físicas o empresas que paguen IVA o Ganancias podrán usar dicho impuesto, en forma total o parcial, como pago a cuenta de ambos tributos.

Lo que debe quedar claro es: la gente que no posea cuenta corriente no se verá alcanzada por la medida. En cambio, siempre que se genere un crédito o un débito en una cuenta corriente, el Banco cobrará hasta 6 por mil de dicha operación.

La nueva medida, que funcionaría en principio hasta el 31 de diciembre de 2002, actuará así como un impuesto para aquellas personas que tengan cuenta corriente y hagan pagos, por ejemplo, con cheques o tarjetas de crédito que luego se debitan en dicha cuenta, pero en cambio no pagan IVA ni Ganancias. Al no poder usarlo a cuenta de estos tributos, se convierte en un impuesto. En cambio actuará como una retención para quienes sí puedan luego descontarlo de IVA o Ganancias, ya que si pagaron $ 20 por dicho impuesto, podrán luego pagar $ 20 menos de lo que le correspondiera abonar en concepto de IVA o Ganancias a la DGI.

Se trata de una vieja medida que implementó en la década del '80 el gobierno de Raúl Alfonsín con el nombre de 'impuesto a los débitos bancarios', pero que a diferencia de la que promueve Cavallo, sólo gravaba los débitos en cuenta corriente. Al gravar sólo los débitos, en el caso de cheques, el tributo regía para el emisor pero no para quien cobraba luego el valor. Según explicó el tributarista Leonel Massad, se trató de un impuesto muy fácil de recaudar pero que se modificaba constantemente y finalmente se terminó derogando. En aquella oportunidad la tasa era de 7 por mil pero que se cobraba una sola vez. Ahora se trata de 6 por mil, pero que si quien lo recibe lo deposita en su cuenta corriente, es pagada por las dos partes y el Estado recibe por dicha transacción 1,2 por mil.

Para el especialista en temas tributarios, Néstor Kreimer, «es una recaudación fácil y la más inteligente de las maneras de empezar en serio a combatir la evasión porque resultará difícil no manejarse con cheques». A diferencia del modelo anterior, los cheques actuales tienen número de identificación, con lo cual para la DGI es sumamente fácil comparar el movimiento de la cuenta y las declaraciones de ingresos y ganancias del titular de la misma. También Massad lo calificó como un «impuesto de alto rendimiento».

Para
Cavallo, el nuevo impuesto le permitirá tener margen para reducir 20% los costos de la inversión e ir eliminando otros impuestos para lograr un sistema impositivo más simple como el que viene promoviendo desde su campaña electoral.

A continuación se especifican cuatro ejemplos sencillos para ilustrar cómo funciona este nuevo gravamen:

Ejemplo 1: Juan
compra un televisor por $ 300 en la Empresa A y paga con un cheque. Si la Empresa A deposita el cheque en su cuenta corriente, la entidad financiera le debitará a la Empresa A 6 por mil de $ 300, es decir $ 1,8, porque esa operación está generando un crédito en la cuenta de la empresa. Pero como también genera un débito en la cuenta del señor Juan (por el cheque emitido), cuando el banco le debita ese dinero, también Juan deberá abonar $ 1,8.

Tanto la firma
A como Juan podrán usar ese monto, $ 1,8 como pago a cuenta de IVA o Ganancias. Para ello, en el extracto que emite la entidad bancaria aparecerá un nuevo ítem que es justamente cobro por débito o crédito del cheque.

Ejemplo 2:
si la Empresa A en lugar de depositar el cheque en cuenta corriente lo cobra en ventanilla o lo deposita en caja de ahorro, según indica la ley que presentó ayer Cavallo, al no estar generando un crédito en su cuenta corriente, no paga el tributo. De esta forma, la entidad Bancaria sólo le debitará a Juan $ 1,8 (que es el equivalente a 6 por mil de los $ 300 que pagó por el televisor).

Ejemplo 3:
si el señor Juan no abona su televisor con cheque pero sí con una tarjeta de crédito cuyos pagos se le debitan luego en cuenta corriente, a Juan se le cobra el tributo. A la Empresa A se le debitará el impuesto siempre que la operación le genere posteriormente un crédito en su cuenta corriente del banco.

Ejemplo 4:
si el señor Juan abona el Televisor por $ 300 con una tarjeta de crédito que no opera bajo cuenta corriente, el banco no cobra el impuesto a esta persona.

Aunque todavía falta la reglamentación de la ley, de donde surgirán detalles más específicos sobre la forma en que funcionará este nuevo impuesto, hasta el momento la medida fue bien recibida por los especialistas en temas tributarios consultados por este diario. Aunque por su parte
Kreimer aclaró que esto complicará a aquellas empresas chicas que hoy sobreviven porque trabajan en la informalidad. Para estas empresas el cheque suele ser una fuente de crédito que suplanta en muchos casos el crédito bancario.

Asimismo, otros especialistas explicaron que la medida sólo combatirá la evasión si realmente el gobierno se decide a cruzar la información financiera con la de la DGI, algo que hasta ahora nunca se hizo y sobre lo cual Cavallo estaría dispuesto a avanzar. Por último, la ley que se presentó hasta el momento permite eximir total o parcialmente algunas actividades que hagan un uso acentuado del cheque y tengan un margen de utilidad reducido y es acompañada por otras dos medidas: se flexibilizan la normas para rehabilitar cuentas corrientes y se reduce a $ 1.000 el máximo que se puede pagar en efectivo.

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