Londres (AFP, EFE) - El primer ministro británico, Gordon Brown, reconoció ayer que el Reino Unido probablemente entrará en recesión, una opinión compartida por el presidente del banco central.
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«Tras haber adoptado acciones en el sistema bancario, ahora debemos adoptar acciones para enfrentar la recesión financiera mundial, que probablemente también provoque una recesión en Gran Bretaña», sostuvo Brown en su sesión semanal en el Parlamento.
Mañana se difundirán datos económicos clave que posiblementeconfirmen que la economíabritánica se contrajo en el tercer trimestre del año, tras registrar un crecimiento cero en el segundo trimestre.
Brown estimó también que la crisis financiera probablemente conduzca a una recesión en Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania y Japón. Sus declaraciones tuvieron lugar un día después de que el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, indicara que Gran Bretaña probablemente entre en recesión, ya que la combinación entre la contracción crediticia y la elevada inflación plantea «el riesgo de una desaceleración fuerte y prolongada en la demanda doméstica».
En una reunión de líderes empresariales en Leeds, en el norte de Inglaterra, King dijo que es «difícil exagerar la severidad e importancia de estos eventos». Además, opinó que «desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial nuestro sistema bancario no estaba tan cerca del colapso».
Coincidencia
Brown dijo coincidir con este diagnóstico. Pero el presidente del Banco de Inglaterra sostuvo que la recapitalización de tres bancos británicos este mes abrió el camino a un proceso «largo y lento para restaurar el crédito a la economía real, y por ende el crecimiento de nuestra economía, en condiciones más normales».
Gran Bretaña tuvo que nacionalizar dos grandes bancos nacionales, además de lanzar su programa de recapitalización, debido a la contracción crediticia, y a comienzos de mes develó un paquete de rescate del sistema bancario por u$s 815.000 millones.
El país también mantiene una disputa con Islandia por depósitos de miles de millones de libras realizados por ciudadanos, autoridades locales y agencias gubernamentales británicas en los bancos islandeses, que colapsaron.
Las personas que tienen hipotecas en Gran Bretaña fueron fuertemente golpeadas por la crisis. Brown indicó que dio órdenes a la Justicia para « suspender o aplazar acciones sobre ejecuciones hipotecarias a menos que se hayan examinado opciones alternativas para ayudar a los propietarios».
Mencionó como posibles alternativas alargar las hipotecas, cambiar su modalidad o aplazar los pagos. «Estamos determinados a hacer todo lo que podamos para ayudar a los propietarios de viviendas a evitar las ejecuciones judiciales», afirmó. El PBI del Reino Unido no registró en el segundo trimestre ningún crecimiento respecto de los tres primeros meses del año. Muchos analistas de la City, el centro financiero de Londres, vaticinaron que el crecimiento del producto será negativo por primera vez en dieciséis años.
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