12 de marzo 2002 - 00:00

Cómo seis países lograron superar una crisis como la que hoy sufre la Argentina

Miami - Una de las principales discusiones dentro y fuera de la Argentina se refiere al tiempo que le llevará al país salir de la actual crisis. Mi opinión es que ello depende de cuán rápido se implemente un programa económico que siente las bases para el desarrollo sostenido y, a la vez, permita gatillar un monto significativo de ayuda financiera internacional que permita reforzar las perspectivas favorables de la recuperación. Por lo tanto, a mi entender, no hay una única respuesta a dicha pregunta. Puede ser un mes, un año o el tiempo que le lleva a una generación reemplazar a la otra. En este artículo repasaremos brevemente las crisis financieras internacionales más recientes. En particular, veremos las medidas que se tomaron para salir de ellas y en cuánto tiempo los países lograron retomar el crecimiento económico (lógicamente que el hecho de haber salido de la crisis no quiere decir que la condición económica y social de dichos países sea superlativa, sino simplemente que han retomado la dura y lenta ruta del crecimiento).

MÉXICO
La crisis de este país se desencadenó a fines de 1994, a partir de la devaluación de su peso. En diez meses, su moneda se devaluó casi 100%, la actividad económica se desplomó, aumentó el desempleo, el capital huyó del país, se incrementó la mora de los préstamos, se afectó la solvencia y la liquidez de los bancos (muchos de los cuales fueron nacionalizados y luego reprivatizados), crecieron las quiebras empresariales, etc. El gobierno de los Estados Unidos organizó y lideró un rescate internacional de aproximadamente u$s 50.000 millones. El rescate fue complementado por un programa económico con medidas internas que incluyeron un plan de estabilización fiscal y monetaria, la implementación de reformas estructurales, un programa de rescate de bancos y ciertas medidas de manejo de la deuda pública a fin de estirar los vencimientos, pero también conservar el crédito y la credibilidad de México. El rescate y el programa económico fueron implementados con éxito durante 1995 y 1996. La combinación del apoyo financiero externo y las adecuadas reformas internas posibilitaron la recuperación de la economía, la cual retomó el crecimiento en la primera mitad de 1996. Este se mantuvo consistentemente hasta comienzos de 2001, cuando la economía de los Estados Unidos (principal socio comercial donde, por ejemplo, México destina 90% de sus exportaciones) entró en recesión.

BRASIL
El principal socio comercial de la Argentina devaluó su moneda a comienzos de 1999. La devaluación fue acompañada de una política monetaria responsable y de medidas de ajuste fiscal. Con anterioridad a la decisión de devaluar había obtenido un paquete de ayuda financiera internacional de u$s 42.000 millones con aportes del FMI, otros organismos multilaterales y distintos gobiernos extranjeros. Adicionalmente, los bancos acreedores acordaron mantener y extender financiamiento privado por montos superiores a los u$s 25.000. Al poco tiempo, Brasil colocó deuda en los mercados de capitales internacionales reforzando la confianza de la comunidad internacional en las perspectivas del país. Durante el año 2000 recuperó el crecimiento, el cual se vio afectado en el año 2001 por la crisis de la Argentina y por la desaceleración internacional. Si bien el año pasado recibió ayuda internacional, Brasil ha cumplido en líneas generales con las condiciones para el mismo.

TURQUÍA
Este es un caso muy particular y muy útil para la experiencia argentina. Ambos países se encontraban en crisis a comienzos de 2001. El FMI acordó estructurar paquetes de rescate similares. Como condición para los desembolsos, se acordó que los dos países debían implementar en forma consistente ciertas medidas de políticas públicas para salir de la crisis y recuperar el crecimiento en forma sostenida. Las medidas son conocidas y fundamentalmente incluían un responsable manejo de las cuentas públicas. Turquía cumplió con esas condiciones. La Argentina no. Luego de aproximadamente un año, Turquía se encuentra otra vez en la senda del desarrollo. La Argentina, en la de la desintegración.


COREA DEL SUR
La crisis de este país ha sido uno de las principales exponentes de la denominada "Crisis Asiática" de 1997, por tratarse de la principal economía emergente de Asia. Las finanzas públicas de Corea colapsaron en dicho año en razón de una serie de factores. Entre ellos, los más importantes fueron una pesada deuda pública y privada de corto plazo contra escasas reservas internacionales, un mal manejo fiscal y una moneda sobrevaluada que generaba crecientes déficit comerciales. La confianza de la comunidad local e internacional se derrumbó, la economía se estancó y el sector privado enfrentó una amenaza real de quiebra generalizada. A fin de atacar la crisis, Corea negoció exitosamente un paquete de asistencia financiera internacional de aproximadamente u$s 57.000 millones a un plazo de tres años (participaron el FMI, el Banco Mundial y algunos gobiernos). Paralelamente, los bancos privados acreedores de Corea y de las compañías y entidades financieras coreanas acordaron reestructurar sus créditos de corto plazo por préstamos a mediano plazo (esta decisión contribuyó significativamente a la resolución favorable de la crisis). Al igual que México, Corea se comprometió a implementar importantes reformas estructurales bajo el seguimiento del FMI y a atacar el problema del sobreendeudamiento del sector corporativo y bancario. El paquete logró implementarse con éxito, y la economía se estabilizó. Con el correr de los meses, Corea cumplió con las obligaciones asumidas, recuperó el crecimiento económico a partir del segundo semestre de 1998 y canceló anticipadamente gran parte de los vencimientos de la deuda contraída.

RUSIA
En medio de una severa crisis financiera y económica generalizada, Rusia incumplió en 1998 con el pago de deuda de la era soviética y con otros títulos públicos, aunque siguió pagando otros créditos, básicamente eurobonos (títulos internacionales en manos de inversores europeos, estadounidenses y asiáticos). En el marco de la crisis, la actividad económica cayó aproximadamente entre 30% y 40%, y el país sufrió un significativo caos social y político. La estrategia para salir de esta situación consistió en pagar selectivamente cierta deuda (eurobonos fundamentalmente) y reestructurar el resto de ella. Primero llegó a un acuerdo con el Club de París (formado por gobiernos acreedores), obteniendo financiamiento adicional y comprometiéndose a implementar reformas de fondo en su economía, incluyendo privatizaciones y reducciones de gastos masivas. A pesar de que el programa ruso no incluyó un acuerdo con el FMI (las divisiones políticas internas impidieron la aprobación del plan de facilidades), igualmente el país tomó la decisión de aplicar dichas reformas siguiendo sus propios controles. Posteriormente, acordó la reestructuración de la deuda con el Club de Londres (integrado por bancos comerciales) sobre la base de una quita de 33% sobre el capital y un canje del restante 67% por eurobonos a largo plazo. Hacia 2000, Rusia logró recuperar el crecimiento económico de la mano de la aplicación de un exitoso programa de reformas estructurales, apertura de la economía y férrea disciplina fiscal y monetaria. Adicionalmente, el aumento del precio del petróleo (este país es un importante exportador) y la estabilización de la situación política de la mano de la elección y consolidación del presidente Putin también contribuyeron significativamente a la mejora de la situación. Rusia ha sido uno de los países que más creció en el mundo durante 2001.


ECUADOR
Jaqueado por un conjunto de factores, incluyendo un desorden absoluto de sus cuentas públicas, una marcada caída de sus exportaciones, las consecuencias devastadoras del huracán El Niño para el sector productivo, significativos problemas institucionales, confrontaciones políticas violentas y crisis económico-financiera en su sector privado, Ecuador no pagó el vencimiento de los bonos Brady (títulos públicos internacionales emitidos en 1996 en el marco del programa de reducción de deuda promovido por el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Nicholas Brady) en agosto de 1999. Al igual que en el resto de los países en crisis, su producto bruto se desplomó, aumentó el desempleo y la pobreza, se incrementaron las manifestaciones sociales y se produjo una violenta crisis política (que incluyó la caída del presidente Mahuad, la conformación de una junta integrada por un general, un representante indígena y un abogado, y posteriormente, la designación como presidente del vicepresidente de Mahuad, Gustavo Noboa). Luego de un tiempo donde predominó la anarquía y el desconcierto, Ecuador comenzó a negociar con el FMI e informalmente con sus acreedores, y a diseñar un programa económico y una propuesta de reestructuración de su deuda. El plan económico incluyó medidas similares de una orientación parecida a las de México, Corea y Rusia. Entre ellas, se destacan privatizaciones de empresas públicas, búsqueda de equilibrio fiscal, flexibilización de los mercados laborales, dolarización del sucre y apertura de la economía. Paralelamente, formuló una propuesta de reestructuración voluntaria a sus acreedores, quienes, en un monto de 98%, la aceptaron a mediados de 2000. Al igual que Rusia, Ecuador fue uno de los países que más creció durante el año 2001, aunque ciertos nubarrones políticos sobrevuelan negativamente sobre las perspectivas futuras del país.

(*) Abogado extranjero de Morgan, Lewis & Bockius LLP. Master en la Universidad de Pennsylvania.


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