La empresa Swift se quedó ayer con otro frigorífico en el marco de la quiebra de la ex Compañía Elaboradora de Productos Alimenticios (CEPA), en la localidad bonaerense de Pontevedra, por el cual pagó u$s 27 millones. La compañía del brasileño Grupo JBS ya se había quedado en octubre último con la planta industrial de Venado Tuerto que perteneció a CEPA, por la cual pagó u$s 16 millones.
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Así, en menos de un mes Swift desembolsa u$s 43 millones para consolidarse en el sector frigorífico argentino.
La adjudicación de la planta estuvo a cargo del Juzgado de Primera Instancia en lo Comercial Nº 15, de la jueza Norma Di Noto, quien dictó la quiebra de CEPA en octubre de 2005. Con esta inversión, el Grupo JBS busca fortalecer su inserción en los mercados internacionales.