No era demasiado imprevisible que la plaza pudiera abrir a los golpes, como en definitiva lo hizo. Apuntar con sentido de magnitudes si fue poco, o mucho, el retroceso de 4% en el duelo de mervales, asociado cerca de esto el Indice Bolsa con 3,2 por ciento de caída y más suave el BURCAP: no aporta nada a la esencia. Aparecieron flojedades donde antes existían puntos fuertes de los avances de precios, destacando en tal aspecto el rebaje de Molinos Río -con casi 12% de caída- y a consecuencia, seguramente, de «retenciones» que involucran rubros principales. La que bajaba solamente 2 por ciento resultaba casi una «privilegiada», ante un sesgo negativo que repartía cuatro, cinco por ciento, de desmejora como hecho trivial. Pérez Companc, columnista vertebral del índice ponderado, actuó con una baja casi igual a la de la nómina total: su baja de 4% se trasladó, en 45%, a la sumatoria general.
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... resultó, sin duda alguna, la depresión fuerte de los montos transados. Porque, cuando se observan $ 23 millones no parece esto tan drástico, pero, al descontar más de $ 10 millones que se fueron a los CEDEAR, es muy opresivo el residual con que se abrió la semana accionaria. Pasado a dólar, no más de unos ¡u$s 4 millones! y que representa volumen traído desde lejanas zonas de recinto viejo. Cambió el horario, ahora cierra a las 17 (quizás alguno se quedó afuera y no pudo aportar la orden...).
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