Ayer, el Ministerio de Economía dio a conocer su índice de pobreza. Mostró que en los últimos ocho meses más de 1,7 millón de personas dejó de ser pobre gracias a una mejora en ingresos y a la baja de precios en la canasta básica de alimentos. No se trata de datos del INDEC, son sólo de Economía. Cabe recordar que Roberto Lavagna se enfrentó con Juan Carlos Del Bello por la forma en que el INDEC medía la pobreza y, al asumir Kirchner la Presidencia, aprovechó a removerlo del organismo. Para el ministro, la pobreza descendió a 49% desde 55%, mientras que la indigencia bajó de 25% a 22%. Así, hoy en la Argentina habría 17.081.000 habitantes urbanos pobres y 7.737.000 son indigentes.
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Hasta el mes pasado, alrededor de 17.081.000 habitantes urbanos eran pobres, es decir que no les alcanza el dinero para la adquisición de un mínimo de alimentos, servicios e indumentaria, contra los 18.840.000 de la medición de setiembre, según el Palacio de Hacienda. Dentro de este universo de pobres, 7.737.000 son indigentes, es decir que el dinero no les alcanza para comer un mínimo, contra 8.835.000 millones de setiembre del año pasado, lo que implica que 1.098.000 personas pasaron de la indigencia a la pobreza.
Los cálculos oficiales estiman que la población urbana ronda los 36 millones de habitantes, por lo que se calcula que 49,6 por ciento es pobre y, de ese porcentaje 22,5 por ciento es indigente, contra 55 y 25,8 por ciento, respectivamente, de setiembre del año pasado.
En tanto, la canasta básica total, que marca la línea de pobreza, bajó 2,70 pesos en ese período.
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