Hay quien piensa diferente, pero en general es bueno determinar quién es el culpable de una suba o baja de los precios en el mercado financiero. La idea es que con esto podremos identificar cuando se corrija esta situación y aprovecharla para dar vuelta o ajustar nuestras posiciones. Hoy el argumento más simple va: los guerrilleros islámicos secuestran un soldado, Israel ataca el Líbano para que lo liberen, esto enfurece a Irán y sus aliados, pone en peligro el suministro de petróleo mundial, el precio del crudo sale disparado y marca un nuevo récord histórico en u$s 76,7 por barril, el temor al incremento de la inflación (global) y un eventual "parate" se exacerban, la inversión en acciones luce menos redituable, el Dow se desploma 1,52% cerrando en 10.846,29 puntos y los inversores buscan refugiarse, algunos en oro que trepa a u$s 654,4 por onza y los más en bonos del Tesoro cuya tasa más popular (10 años) cae a 5,077%. Las buenas noticias, como el balance de Pepsico quedan en un segundo plano. Bastaría ahora que alguno o todos estos factores se modifiquen para que los perdedores de hoy sean los ganadores ayer, y viceversa. ¿De acuerdo? Lamentablemente la realidad es mucho más compleja. A la suba del petróleo contribuyeron otros factores como los ataques terroristas en Nigeria; a la del oro; a la incertidumbre en la India; a la baja del Dow; a la decisión de Ford de reducir sus dividendos; a la "bajada de pulgar" que le hicieran sendas casas de Bolsa a Disney y Wal-Mart; a que la advertencia de SAP no pasa por su mejor momento, etc. Lo que tuvimos ayer fue una realidad compleja, pero más que compleja adversa para cualquiera que estuviese dispuesto a "tomar riesgo" (de hecho se puede decir que el mercado "no bajó tanto").
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