Muchas concesionarias de automóviles decidieron no recibir más transferencias de plazos fijos como forma de pago para unidades cero kilómetro. Según confirmó a este diario el gerente regional de la Asociación de Concesionarias de Automóviles de la República Argentina (ACARA), Damián Sapkievich, frente a la incertidumbre económica las automotrices definieron no entregar más unidades, al tiempo que manifestaron que, técnicamente, no pueden precisar precios ciertos para concretar cualquier tipo de operaciones.
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De hecho, para las automotrices, aun tratándose de operaciones de compra al contado, no está asegurado un margen de ganancia y, menos aún, la posible reposición de la unidad en cuestión. En ese contexto, y tras los pasos del dólar, durante la jornada de ayer Fiat oficializó nuevas listas con un promedio de 20 por ciento de aumento en las distintas líneas que produce, al tiempo que Citroën retiró de plaza algunas de sus promociones en pesos, y que, según había anunciado, se mantendrían en los mismos valores durante todo marzo. También Renault y Ford aplicaron aumentos de 15% a 20%.
La incertidumbre para concretar operaciones con dinero atrapado dentro del «corralito financiero» se vio agravada por la demora y burocracia administrativa de los bancos, que demandan de 72 horas a una semana para efectuar las transferencias bancarias. Con ese panorama, y tal como se comportó el dólar durante los últimos días, en la mayoría de los casos hubo una brecha significativa entre el importe pautado previamente y el vigente a la hora de cerrar la operación.
La alternativa de saltar el «corralito» a través de la compra de bienes registrables generó marcada expectativa apenas se puso en marcha. Más en el caso de los automóviles, si se toma en cuenta que 80 por ciento de los plazos fijos reprogramados comprende cifras por debajo de los 10 mil pesos y con un promedio de precios de los cero kilómetro en plaza que osciló entre los 12 a los 18 mil pesos. Para los ahorristas atrapados en la bancarización forzosa el cálculo era sencillo: a todo o nada, con la entrega de un automóvil usado y la transferencia bancaria podían hacerse de una unidad cero kilómetro y recuperar parte del dinero ahorrado.
•Automotrices paradas
Paralelamente, las automotrices no pueden ni quieren fijar un precio para las unidades que fabrican. Ello en virtud de que los valores de los insumos y las autopartes que demandan se encuentran sujetos a los vaivenes de la fluctuante moneda norteamericana.
En ese contexto, Sapkievich precisó que «el valor de reposición se torna obsoleto si no existe un dólar de referencia para operar». Y a pesar de que las concesionarias vivieron un «veranito de ventas» según algunos referentes del sector, todavía existe marcada incertidumbre sobre la rentabilidad lograda y, de hecho, especulan con que podrían caerse las operaciones que todavía no están cerradas.
Las terminales, lejos de reforzar su actividad, seguirán trabajando en el mejor los casos a media jornada, pero sin entregar unidades a las concesionarias.
•Franjas
« Esto pasó a ser una cuestión de lógica: las terminales no compran ni venden», sostuvo el vocero del SMATA Córdoba, Daniel Dragún. De hecho, el stock de unidades en las terminales se está movilizando por franjas, y aunque hay líneas demandadas sin fabricar, no ingresarán a la línea de montaje por la falta de reposición de algunos opcionales.
Las automotrices están abocadas a las áreas de compras e ingeniería, tratando de vislumbrar cómo recomponerse en el actual panorama pero decididas a no proveerse de insumos hasta que haya definiciones económicas claras de parte del gobierno nacional. No puede descartarse que ese compás de espera marque nuevas políticas de suspensiones en las distintas plantas radicadas en Córdoba.
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