«El gobierno incurrió en graves errores técnicos en la última modificación del sistema de retenciones. No estamos ahora planteando puntualmente un rechazo sobre la suba -esa es otra discusión-, sino sobre el nuevo esquema móvil, que congela las ganancias de todos los productores y destruye el mercado de futuros.» Con esta introducción, el técnico de Coninagro Daniel Asseff inició la conferencia de prensa que ayer ofrecieron especialistas de las cuatro entidades -CRA, SRA, FAA y Coninagro- para desgranar y rebatir los argumentos esgrimidos por Cristina de Kirchner y su gabinete para defender la actual política agropecuaria.
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La exposición realizada en la Sociedad Rural culminó sobre las 17, justo cuando piqueteros oficialistas comenzaban un escrache sobre el edificio ubicado en la calle Florida.
Incluyó presencia de representantes del Mercado a Término de Buenos Aires, la Federación de Acopiadores y la Asociación Argentina de Semilleros. La problemática desarrollada ofrece muchas aristas, pero el núcleo de los planteos apuntó a los problemas que genera la imposición de un techo al precio de los granos en un contexto de suba internacional de los commodities. A su vez, fueron puestas en tela de juicio las medidas que el gobierno nacional esgrime como ventajas para el agro, como el subsidio al gasoil o el dólar a más de $ 3.
Incremento
Vale señalar que bajo el nuevo escenario -dispuesto el 11 de marzo, con la Resolución 125 del Ministerio de Economía-, por ejemplo, con un valor FOB de u$s 201 para la tonelada de soja, la retención móvil sería de 23,57%; pero, con un precio de 700 dólares, el impuesto crece a 55,86%. El resultado es una virtual fijación del precio FAS (mercadería puesta sobre vagón o camión en los puertos antes de entrar al elevador terminal) que desalienta la expectativa de rentabilidad futura, ya que a mayor precio, existe una mayor apropiación impositiva del Estado. Este mecanismo pone en el freezer los ingresos al sector productivo y deja sin razón de ser a los mercados de futuros y «forwards». El mismo esquema se aplica sobre girasol, trigo y maíz, que sufren la voracidad fiscal del gobierno por las subas en el mercado internacional. Veamos las posiciones sostenidas por los técnicos del agro:
El gobierno dice que el productor vende en dólares y produce en pesos, pero con retenciones a 44% para la soja, el dólar con el que se maneja el productor es de $ 1,76. También sostiene que retrotrae la rentabilidad a diciembre pasado, pero desde entonces aumentaron fuertemente insumos básicos como gasoil, flete, fosfato diamónico, urea granulada y glifosato. El pequeño productor es el que menos puede sostener esta suba. (Daniel Asseff)
Se está poniendo un límite a invertir y a tener más productividad. Hasta el cambio, el Estado se quedaba con u$s 8.500 millones, ahora serán u$s 11.380 millones, con la diferencia podrían comprarse 218.195 tractores doble tracción (el equivalente a 30 años de ventas en el país), 65.094 cosechadoras (casi 60 años de ventas) o 146 millones de rollos de alambre. Preocupa además la pérdida de competitividad: en ganadería ya la aprovecharon Brasil, Uruguay y Paraguay. En granos pasará lo mismo. ¿Qué pasaría si no se mantiene el tipo de cambio? En realidad, es preferible jugar con las variables del libre mercado. ( Ernesto Ambrosetti, SRA)
Se está comprometiendo el desarrollo de las comunidades del interior, porque con un techo a las ganancias, sólo aumenta el riesgo y eso reduce la inversión. Ahora, un productor del Noroeste sólo recibe como ganancia 2% de su cosecha. La carga fiscal -nacional, provincial y municipal- asciende a 95% en Tucumán. Los precios de los insumos aumentaron en un año entre 40% y 140%. En cambio, el maíz lo hizo en 18%, la carne en 22%, la soja en 40%, el trigo en 75% y el girasol en 80%. (Ricardo Negri, AACREA)
Si se fija un techo cuando el mercado mundial está en alza, ¿quién va a tomar una cobertura? Los futuros están hechos para que la oferta no se concentre en un solo momento del año. Hace dos años estábamos frente a una oportunidad histórica de convertirnos en el referente mundial para el precio de soja en América latina. Tomar cobertura en Chicago agrega costos. Será Brasil el que aprovechará para crecer. (Gustavo Picolla, gerente general del Mercado a Término de Buenos Aires.)
Los futuros son necesarios para establecer precios y conocer costos. ¿Quién va a retener o acopiar, si no hay ganancia en el futuro? De este modo, se precipita la venta en el mercado disponible. Esto impacta sobre la logística y las estrategias de comercialización. Sólo se negociará en épocas de cosecha y harán falta más recursos para la misma cantidad de granos. Se precariza el sistema. Si aplicamos la inflación minorista y mayorista en promedio, el tipo de cambio que recibe el productor en comparación con 2001 es de 75 centavos por dólar. Además, 70% del subsidio en alimentos hoy se filtra a sectores no necesitados. El gobierno no sostiene el tipo de cambio para beneficiar al campo, sino a la industria. (Raúl Dente, presidente de Federación de Acopiadores.)
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