El gobierno convocó ayer a diez de los especialistas tributarios argentinos más sólidos para que en no más de seis meses establezcan las bases de una reforma impositiva que, luego, sería aprobada por el Congreso y puesta en práctica desde el año 2003. Jorge Remes Lenicov fue quien convocó a los tributaristas ayer a la mañana a la sede de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). El razonamiento del ministro de Economía fue el siguiente: si diez de los principales fiscalistas, la mayoría de los cuales tuvo responsabilidades desde el gobierno de Raúl Alfonsín en 1983, se ponen de acuerdo acerca de la mejor forma de administrar los impuestos en la Argentina, la clase política no tendrá excusas para aprobar esta reforma ni los contribuyentes de quejarse por la presión impositiva. En este punto, el equipo de Remes Lenicov quiere diferenciarse del intento del ex jefe de Gabinete Christian Colombo durante el primer año de Fernando de la Rúa, que llamó a las principales consultoras económicas del país (FIEL, Mediterránea, CEDES). Según la visión del ministro de Economía y su equipo, cualquier intento de reformar los impuestos que no cuente con los tributaristas y contadores vinculados a los partidos políticos y con cierta historia dentro de la AFIP y la DGI, está condenado al fracaso. Mucho menos quiere Remes repetir la historia de Domingo Cavallo, que intentó reformar los impuestos de manera radical durante su fallida gestión con De la Rúa pero sin consultar a nadie.
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Puntualmente, a las 8.30, los tributaristas fueron recibidos por Remes Lenicov y el titular de la AFIP, Alberto Abad, en el Salón Tacchi del primer piso de la sede del organismo recaudador. Leonel Massad (decano de los contadores y profesor de la UBA), Héctor Rodríguez (titular de la AFIP en los días de Fernando de la Rúa), Juan Carlos Gómez Sabaini (secretario de Ingresos Públicos del equipo de José Luis Machinea), Raúl Cuello y Ricardo Cossio (responsables de la recaudación en dos momentos diferentes del gobierno de Carlos Menem y hoy asesores tributarios en provincias), Jorge Macón, Alfredo Lamagrande, Elías Lisiki, Antonio Figueroa, Roberto Sericano y Eduardo Ballesteros, estos dos últimos actualmente con responsabilidades dentro de la Subsecretaría de Ingresos Públicos de Jorge Remes Lenicov, pero con renombre entre los tributaristas argentinos, fueron los invitados. «Cualquiera que siga de cerca el «gremio» de los tributaristas y recaudadores argentinos, sabe que aquí estuvieron todos representados», reflexionaba ayer ante Ambito Financiero uno de los integrantes del equipo económico que organizó la reunión.
El encuentro comenzó con un discurso de bienvenida. El ministro dijo que antes del año próximo «estará listo un nuevo y efectivo sistema de recaudación de impuestos» y que el objetivo de haber citado a los tributaristas era «poder discutir el fortalecimiento de la administración tributaria, independiente de los avatares de la política». Remes hizo referencia así a la intención de mantener el proceso de autarquía de la conducción de la AFIP, con la cual probablemente desde el año próximo se elegirá un director del organismo que dure cuatro años como mínimo en el cargo y que no dependa del Presidente y del ministro de Economía de turno. De alguna manera sería establecer un mecanismo similar al del Banco Central. En este proceso también se mencionó la necesidad de mantener el financiamiento de la AFIP con fondos provenientes de la recaudación (4%) para también independizar la retribución salarial y los planes de premios de los periódicos ajustes de los empleados públicos.
Luego del discurso, Remes se retiró y la reunión pasó a ser dirigida por Abad que presentó el «plan general» sobre los que se basará el trabajo que estudiarán los tributaristas. Los cinco puntos del plan son: mayor efectividad recaudadora, mejor calidad de atención al contribuyente, aumento de la informatización, simplificación de normas y procedimientos, y la integración de áreas funcionales y coordinación de acciones con otras jurisdicciones (rentas provinciales y municipales).
Se pasó luego a los debates sobre las características del nuevo sistema de recaudación. Hubo una coincidencia generalizada: el próximo régimen tributario deberá basarse en pocos impuestos (IVA y Ganancias e Internos) y con normas claras y simples. Se reconoció además la situación de «rebelión fiscal» actual. Como ejemplo de la existencia real de esta actitud, se mencionó que actualmente el nivel de evasión en tributos como Alumbrado, Barrido y Limpieza, que generalmente tienen tasas bajas de incumplimiento, llegan a 40%.
• Estudios
Para enfrentar este tema, Rodríguez propuso la creación dentro de la AFIP de una repartición que se ocupe de estudiar la situación económica de cada sector, para luego dirigir la mira de los fiscalistas hacia los rubros donde efectivamente se detecte una importante actividad económica y poca recaudación.
Cossio recomendó la alternativa de implementar algún sistema de «tercerización» del cobro de deudas impositivas, privatizando parte de la recaudación. Fue prácticamente el único punto donde no hubo acuerdo.
Luego se trataron temas algo más generales. Entre otros se mencionaron la fiscalización selectiva de contribuyentes que realicen operaciones internacionales para evitar las subfacturaciones y maniobras con los precios de transferencia, fiscalización sistémica en rubros como las carnes, cigarrillos, construcción, granos y la subcadena de la harina; fiscalización masiva a grupos de «alto incumplimiento» pero poca representatividad en la recaudación general como los restoranes, hoteles, textiles, calzados y el comercio minoristas; más control informático del impuesto al cheque y modificación generalizada de los pagos de los aportes a la seguridad social.
Se habló también de la necesidad de crear una «cultura» impositiva en la Argentina y de las posibilidades que la AFIP desarrolle publicidad específica en medios de comunicación relacionada con los vencimientos de impuestos y la divulgación de servicios. Según los tributaristas, esta ausencia «es imperdonable».
Finalmente, y cuando ya eran casi las 14, se levantó la sesión y todos se comprometieron a estudiar los puntos discutidos durante 15 días y volver a encontrarse antes de que termine abril. En el medio, Abad organizará reuniones con los responsables de rentas de las provincias y las principales ciudades, y llegarán al país agentes impositivos del FMI y de Francia, España y los Estados Unidos para aportar a la reforma impositiva.
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