Un dato positivo surgió de la economía que da cierta esperanza de que la actividad pueda seguir creciendo en los próximos meses: el crédito al sector privado aumentó $ 600 millones (2%) en agosto y ya acumula un incremento de 16% en el año. Público y empresas, que en los primeros meses del año o bien no podían endeudarse o tenían temor de hacerlo, ahora lo están concretando y por montos crecientes. De todas maneras, hay que tener en cuenta que los nuevos préstamos se están otorgando a muy corto plazo. La razón: los depósitos en los bancos tienen un plazo promedio de 45 días. Roberto Lavagna viene postergando sistemáticamente una reforma seria del sistema bancario. A dos años y nueve meses del «corralito», aún hay amparos de ahorristas y un monto significativo de títulos públicos en el patrimonio de los bancos. Lo que más aumentó en agosto son los adelantos en cuenta corriente (6,6%) y los créditos personales (3,9%). Pero sigue sin repuntar el crédito hipotecario, simplemente porque los salarios son bajos, hay empleo en negro y el público no califica para tomar préstamos cuyas cuotas mensuales exceden su capacidad de pago. Pero de a poco se nota mayor interés en otras opciones, y los bancos se encuentran con una liquidez excedente (superior a los 10.000 millones de pesos). Esto permite anticipar que, pese a la caída de la actividad económica en el segundo trimestre, entre julio y setiembre volvería a tener un leve incremento. Dependerá del gobierno, de cómo soluciona la puja con el FMI y con los acreedores, entre otros temas, que se sostenga.
Luego de un descenso continuo del crédito que prácticamente no se detuvo desde 2000, recién a partir de febrero de este año se llegó a un punto mínimo y comenzó la inflexión. El primer mes de aumento fue febrero y a partir de ese momento se mantuvo el sendero favorable.
La enorme liquidez excedente que tienen los bancos, y que se estima en una cifra superior a los 11.000 millones de pesos, está llevando a las entidades
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