El aumento se observó tanto en la banca pública como en la privada, lo que trajo mayor optimismo y tranquilidad a los operadores financieros.
Hasta setiembre los depósitos en la plaza financiera uruguaya habían mostrado una fuerte caída, que redujo en 44 por ciento el total de fondos colocados en los bancos que operan en el país. El impacto más negativo lo soportaron los depósitos de no residentes, en su casi totalidad argentinos, que bajaron 63 por ciento entre enero y setiembre.
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