Brasilia - «Brasil ya no sabe qué más apretar para ajustarse a un mundo que enloqueció», se quejó ayer Fernando Henrique Cardoso en el marco de una reunión de la Comunidad de la Lengua Portuguesa.
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El presidente de Brasil mantuvo el tono ríspido en la disputa dialéctica que mantiene su gobierno con el de Estados Unidos. La transparencia que tanto se reclama a países como Brasil «no parece tener el mismo rigor arriba de la línea ecuatorial», apuntó el mandatario. Allí, especificó, «las empresas están siendo desenmascaradas por sus fraudes contables».
«No aceptamos esa ética de doble cara. Tenemos nuestros defectos pero también nuestros valores», agregó.
•Transición ordenada
Más tarde, en el plano interno, apeló a alcanzar una transición ordenada luego de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), de cara a las elecciones del 6 de octubre, que darán lugar muy probablemente a una segunda vuelta entre candidatos opositores.
Cardoso indicó que, «cuando se acuerde con el FMI», dirá «lo que hay que hacer» para garantizar una transición política ordenada a través de un acuerdo político con la oposición. Pero el mandatario aclaró que «todavía no existe tal acuerdo» con la entidad crediticia, que exige el respaldo de la oposición a cualquier medida de ayuda destinada a Brasil. «Yo soy un hombre que conversa con todo el mundo», respondió presto Luiz Inácio Lula Da Silva, del Partido de los Trabajadores, mientras realizaba un acto de campaña electoral en el conurbano industrial de San Pablo. En TV Record, el candidato izquierdista, probable ganador en la primera vuelta y en reñida disputa para el ballottage con Ciro Gomes, expresó que «el gobierno tiene que conversar con la sociedad. Debe llamar a los partidos de oposición y al empresariado. Nosotros tenemos que asumir nuestras responsabilidades».
Desde Campo Grande, capital de Mato Grosso do Sul, estado fronterizo con Paraguay y Bolivia, Ciro Gomes coincidió en que «conversar no hace mal a nadie. Lo único que contagia por aproximación física es la varicela», ironizó el postulante, considerado más anticardosista que antioficialista.
«Yo estoy dispuesto a colaborar en lo que esté a mi alcance. Mi función, como candidato de oposición, no es sólo criticar sino también proponer alternativas», sostuvo Ciro Gomes. Pero, tanto Lula Da Silva como Ciro Gomes marcaron rápidamente los límites del eventual diálogo con el gobierno: no quieren avalar el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) tal como lo exige la entidad (ayer reiteró esa exigencia).
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