Crecimiento: la historia que no se repetirá
Desde hoy, con regularidadmensual, este diario publicará en exclusivo parte de esos mejores informes técnicos, de autores distintos, a los que resulta difícil acceder. Hoy iniciamos esta publicación con cálculos para el mes y una nota propia, del binomio Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo.
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3) El Ministerio de Infraestructura congelando las tarifas y otros precios. Abarca 18% de los precios. Incluye las tarifas de las empresas privatizadasy el transporte público. La vigencia de la economía dual es evidente. En 2006, la inflación promedio puede quedar debajo de 10% pero con dos realidades distintas: en un extremo, los precios controlados suben menos de 4%; en la otra punta, los precio libres aumentan 15%. La "inflación estadística" de los precios controlados es claramente menor que la "inflación macroeconómica" de los precios libres.
La divergencia entre precios controlados y libres se viene ampliando. En 2005, antes del dispositivo de contención, el universo de precios que hoy está controlado subió 8,5% y los precios libres 15,1%. O sea, la brecha era de 6,6 puntos. En el primer semestre de 2006, ya con los mecanismos de contención, los precios controlados subieron sólo 3,9% mientras que los precios libres aumentaron 15,6%. La brecha se amplió a 11,7 puntos. Hacia fin de año, se mantendrá esta diferencia.
Esta divergencia creciente entre inflación de precios libres versus controlados es clave para determinar cuántos precios están pisados, cuáles son y la magnitud de la pisada.
Tomando como muestra lo sucedido con los precios relevados por el INDEC en el primer semestre de 2006, se llega a las siguientes conclusiones1:
(1 Las conclusiones no cambian en lo esencial si el análisis de la dinámica de los precios se realiza desagregando el primer trimestre del segundo).
La lógica política de la actual estrategia económica camino a las elecciones de 2007 es maximizar la reactivación y reducir la estadística de inflación. Para reducir la inflación se utilizan los controles microsectoriales de algunos precios, las tarifas y los salarios.
Para maximizar la reactivación se usa una política macroeconómica expansiva proconsumo que privilegia la creación de empleos, la recuperación de los salarios y la abundancia de pesos en la calle. Adicionalmente, subsidia el consumo a través de los controles de precios, las retenciones y la suspensión de exportaciones (un subsidio implícito del productor al consumidor) y los subsidios fiscales ( transporte, luz, gas, combustibles). Actualmente, el consumo promedio de la economía se ubica en niveles que son récords.
La obra pública es un suplemento. La inversión privada es una consecuencia de que las empresas tengan una buena demanda de consumo y rentabilidad. Y la exportación es un complemento sujeto a que no "choque" con el abastecimiento interno. Por lo tanto, el nivel de actividad de este año está prácticamente "entregado" al consumo.
En 2006, el PBI va a aumentar en torno a 7,5%. Será el cuarto año de reactivación fuerte. Aproximadamente 5 de los 7,5 puntos los aportará el consumo interno y 0,5 la obra pública: o sea, tres cuartas partes de la reactivación del año. La inversión privada interna y la exportación complementarán sólo con el cuarto restante.
Una parte de esos 5 puntos que aporta el consumo es endógena a la reactivación: se sustenta en el crecimiento de la masa salarial de la economía. Otra parte es inducida por la política de subsidios. Un primer cálculo simplificado concluye que la mezcla es 60% endógena y 40% inducida.
La política económica está sobreimpulsando la reactivación. Con la capacidad instalada disponible, la actual tasa de inversión, el ritmo al que aumenta la productividad, la exportación como variable de ajuste y el contexto internacional vigente, la Argentina estaba para crecer este año alrededor de 5%. Crece más fuerte por la cebada de bomba al consumo.
El apalancamiento del consumo es posible porque crece la recaudación tributaria. El nivel de la recaudación es clave para sostener el consumo subsidiado y la obra pública. Bajo esta lógica es esencial que siga subiendo la recaudación. Como contrapartida, es menos importante que no suba o que baje un poco el superávit fiscal.
El superávit fiscal importa y mucho como ancla macroeconómica del programa y como pata central del financiamiento del sector público. Pero en los últimos años viene bajando poco a poco en puntos del PBI. El faltante se cubre principalmente con la venta de títulos públicos a Venezuela. O sea, los petrodólares de Chávez son cada vez más importantes para simultáneamente pagar la deuda, aumentar las jubilaciones, reactivar la obra pública, paliar el faltante de gas y mantener barato el boleto de colectivo.
Bajo el actual modelo económico la economía argentina no está en condiciones estructurales de crecer ni a 9% como en 2003-2005 ni al 7,5% como en 2006. Alcanza esos guarismos por el apalancamiento sobre el consumo.



