Mientras el gobierno intenta postergar la discusión con el FMI sin que se resientan las relaciones para negociar directamente con los bonistas, la senadora Cristina Fernández de Kirchner hizo una insólita propuesta ante un auditorio de empresarios: «No hacerle caso al FMI» y «que la Argentina actúe igual que Estados Unidos, que le ha ido bastante mejor que el resto de los países que sí lo han hecho». Fue en un encuentro organizado por el influyente Consejo de las Américas, integrado por las principales empresas norteamericanas. Los más memoriosos recordaron otra declaración no menos original de la primera dama para justificar una política de economía cerrada: «Cuando la Argentina se integró al mundo, le fue muy mal». El ámbito no era el más adecuado ayer para un discurso contra organismos internacionales ni para resaltar precisamente la gestión del gobierno en temas sensibles a ejecutivos de EE.UU., como la renegociación de la deuda y de los contratos con las empresas privatizadas. No es buena señal para atraer a inversores desligar siempre responsabilidades por la crisis atravesada, y menos serio es adjudicarla al FMI. El ejemplo de Lula está bien cerca, pero lamentablemente no se lo toma en cuenta: ya antes de asumir, el brasileño se mostró partidario de acordar con el FMI, luego ordenó las cuentas públicas como pretendía el organismo y eludió el camino que lo llevaba a una crisis con default incluido, al estilo argentino. Ahora esa economía goza de una salud envidiable.
Susan Segal (Consejo de las Américas), Cristina Fernández de Kirchner, Carlos de la Vega (CAC) y Eduardo Eurnekian, ayer, en la cumbre empresaria en el hotel Alvear.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
No es habitual un discurso de Cristina Fernández de Kirchner ante empresarios en el país. Lo hizo en EE.UU. y en el marco del Consejo de las Américas, como sucedió ayer. Entre los empresarios presentes se destacaban Mario Vicens (Asociación de Bancos de la Argentina), Julio Werthein (Bolsa de Comercio), Eduardo Eurnekian, Alejandro Reynal, Carlos de la Vega (Cámara de Comercio y también anfitrión), Ali Moshiri (Chevron Texaco), entre otros. Una manifestación de ahorristas perjudicados por el «corralito» complicó el ingreso de los empresarios.
• Es curioso que gente tan inteligente impulse las mismas políticas que ya nos llevaron al fracaso. Yo no las impugno desde la ideología, sino desde el más crudo realismo.
• Estados Unidos nunca ha hecho caso al FMI y le ha ido bastante bien, bastante mejor que el resto de los países que sí lo han hecho (olvida que es el principal accionista del organismo).
• A través de grupos como el G-7 o de sus auditores, el FMI nos quiere hacer aplicar recetas que ellos, fronteras adentro, no aplican.
• No propongo modelos alternativos al de Estados Unidos, sino que sigamos su modelo, que es hacer la política que le conviene a los argentinos.
• Son tres los ejes sobre los que han pivoteado las recurrentes crisis argentinas. Estos son: la ausencia de un proyecto de país, la inequidad y la impunidad.
• Un proyecto de país no es una receta de cocina, sino que significa tener identidad propia para integrase al mundo.
• Hemos creado una cultura de no acatar las leyes. El acatamiento de las normas se logra no sólo con penas severas, sino también con el castigo de la sociedad.
Dejá tu comentario