Estos fenómenos, sumados a las mayores entradas de inversión extranjera directa, contribuyeron a la inestabilidad financiera y aumentaron las obligaciones externas sin generar la capacidad necesaria para atenderlas, dice ese organismo de la ONU. También empeoraron las balanzas fiscales al aumentar la partida por concepto de intereses del gasto público debido a la emisión de deuda nueva a tipos de interés más alto, lo que redujo el margen de maniobra para hacer ajustes fiscales sin deprimir la actividad económica ni reducir la recaudación de impuestos a la vez que han aumentado los déficit.
Las entradas excesivas de capital volvieron «inoperantes» los mecanismos de ajuste fiscal mientras que las salidas excesivas originaron desbordamientos deflacionarios, según el documento. Destaca, además, que los intentos por poner en pie sectores de alta complejidad tecnológica se vieron perjudicados a la vez que la baja productividad en sectores más intensivos en mano de obra hizo que aumentase la competencia de países con salarios más bajos, lo que llevó a la desindustrialización de Latinoamérica.
Según la UNCTAD, «más preocupante ha sido la pérdida de autonomía de las políticas macroeconómicas y microeconómicas en momentos en que se necesita una amplia gama de políticas estratégicas que ayuden a obtener tasas de inversión más altas y a fomentar el progreso tecnológico».
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