Tokio (Reuters) - Toda esperanza que pueda existir sobre una respuesta global a los temores de recesión en Estados Unidos, las turbulencias en los mercados internacionales y los tipos de cambio probablemente se verá frustrada cuando los funcionarios del G-7 se reúnan en Tokio este sábado.
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Los problemas económicos diferentes, así como las distintas prioridades para las políticas económicas, implican que difícilmente Europa y Japón sigan a Estados Unidos con anuncios de medidas fiscales y monetarias para compensar la debilidad de la demanda en Estados Unidos.
Canadá también piensa que ya ha hecho lo que está a su alcance en el frente fiscal, y parece más preocupada por el yuan chino, mientras que el eje para Gran Bretaña es incrementar la transparencia de los mercados financieros.
Por otro lado, los europeos siguen preocupados por la suba del euro, pero en el tema de los tipos de cambio, es posible que simplemente haya una repetición de los comunicados pasados del Grupo de los Siete países más desarrollados, como un pedido para que China permita que el yuan se fortalezca más rápido.
«Hay gente que podría discutir sobre las monedas», dijo el miércoles a los periodistas un alto funcionario del Ministerio de Finanzas japonés que está preparando un comunicado del G7. «Pero tenemos las cabezas llenas de problemas inminentes, como el panorama económico y la incertidumbre en los mercados financieros en general», agregó. Una fuente familiarizada con los preparativos de la reunión también dijo que, en el tema cambiario, las autoridades del G-7 mantendrán el mismo mensaje que en octubre.
«Serán las mismas palabras de la última vez, sin discusión», dijo la fuente en referencia al párrafo sobre monedas en el borrador del comunicado del G-7.
Los funcionarios de Washington -como el secretario del Tesoro, Henry Paulson- también han dicho a sus socios del Grupo de los Siete que la discusión sobre la fortaleza relativa de las monedas no sería bien recibida, y que Estados Unidos no se involucraría en conversaciones oficiales sobre dicho tema en Tokio. Enfrentados con un rechazo estadounidense a abordar las monedas, los miembros de la zona euro en el G-7 -Alemania, Francia e Italia- han aceptado en principio que no sería productivo presionar para un nuevo entendimiento sobre los mercados cambiarios, sostuvo la fuente.
«Los europeos básicamente han aceptado guardar silencio. Hay consenso de que no vale la pena gritar sobre algo, si no se va a recibir nada, y salir perdiendo».
Petróleo
En realidad, existen otros temas en la agenda de los ministros de Finanzas y banqueros centrales de Estados Unidos, Canadá, Japón, Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia, como discutir el tema de los altos precios del petróleo como un riesgo para la economía global.
Antes de la reunión en Tokio, el FMI recortó su proyección del crecimiento económico global a un mínimo en cinco años de 4,1% para este año, desde una estimación inicial de 4,4%.
Japón, el país organizador, quiere que los funcionarios calmen los temores a un declive económico mundial. Pero Tokio también es consciente de que lo mejor que puede hacer el G-7, es alcanzar un terreno común en su diagnóstico de los actuales problemas económicos. Lo que es muy poco probable es que se logre una política monetaria fiscal coordinada. «La política fiscal es una cuestión de cada gobierno», dijo una fuente del Tesoro británico.
Los precios del petróleo han superado los u$s 100 por barril desde el último encuentro del G-7 en octubre, complicando las decisiones de política para los gobiernos, ya que las crecientes presiones inflacionarias amenazan el panorama económico.
Pero los líderes económicos del G-7, que se reúnen en un contexto de fuertes altibajos en las Bolsas mundiales, probablemente compartirán la opinión de que los fundamentos económicos globales siguen sólidos, a pesar del menor crecimiento y la mayor incertidumbre.
«De manera coordinada, probablemente confirmarán que cada país tomará las medidas necesarias para evitar una contracción económica», dijo Takatoshi Ito, un profesor de la Universidad de Tokio y miembro del principal consejo económico del gobierno. «Pero será difícil implementar medidas como recortes conjuntos de tasas de interés o medidas de gasto fiscal coordinadas», agregó.
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