Cupones bursátiles
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Reservas: el déficit de servicios cayó más de 20% en febrero y da alivio al frente externo
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Demanda de pesos en niveles preocupantes: en marzo marcó mínimos desde la salida de la convertibilidad
No son datos inéditos, no resultan ninguna primicia tardía, simplemente reflotan cifras y posiciones de 1999 que llevaban alarma creciente a países relacionados -en éste caso, España- estrechamente con la Argentina. Vistas desde aquí, aparecen como un descorrer el telón para contestarse ese interrogante, que todavía muchos se hacen: ¿cómo se llegó a esto? Sabemos que después de tal fecha, vino nada más que un acrecentarse de esos rasgos funestos. Y se rompió el saco, para estar sufriendo lo que hoy se sufre. ¿Por qué no se puso un alto, al derrape que saltaba a la vista de todos?. Tan cruel, como la siguiente crueldad que se nos cruzó de pronto por delante y que la queremos compartir, para descargarla con alguien: ¿puede ser que los que más nombran y llaman de modo desesperado a la «híper», sean los mismos que gobiernan? ¿Será una estrategia para restregar por el mundo que, si no nos prestan, la culpa es de ellos?... Imposible de creer, pero no hay otro modo que interpretarlo así: porque echan leña al fuego con apostillas de ese tipo, a sabiendas que la carencia de dinero en manos de la gente es quien oficiará de tapón idóneo, para que los que quieran dolarizar a pleno sus precios choquen contra su propio techo. La falta de demanda, la carta del «no comprar», funcionará no por voluntad, ni por táctica, sino porque cuando no hay para poder pagar: no hay, y punto. Una «híper» solamente puede ser virtual, no real: ver góndolas a precios altos y pasillos vacíos. Y esto tendrá las riendas cortas.



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