«La Argentina no existe...», dicho esto por un francés que tiene como presentación «politólogo» y al que habrá que desmenuzar frase por frase, en cuanto al análisis que efectuó sobre nosotros: evitando el primer impulso de nacionalismo ciego, como es desacreditar la opinión, juzgarla de atrevida y descomedida... y a otra cosa. No es así como podremos llegar a entendernos, precisando (vistos los reiterados fracasos económicos, políticos y sociales)- de opiniones externas para, tal vez, encontrar una punta a la apretada madeja argentina. Junto con ésta opinión, que resultó lapidaria, apareció el mismo día otra y desde otro ángulo y origen, pero que tampoco nos dejaba bien parados. Todo lo contrario, era la confirmación de estar purgando castigos para que le sirvamos de ejemplo al resto de los países y por si a alguno se le ocurre el atrevimiento, de repugnar un pago de deudas externas. Este nuevo francotirador sobre nuestra magullada sociedad, se llama William Mc Donough y ayer dijo de modo muy directo que «no hay una solución rápida para la Argentina», pero en el conjunto de sus apreciaciones lo que se destiló es lo que se utilizó de título en Ambito de ese día: «Que la Argentina sirva de lección...». Si aunamos las dos ideas, las impresiones que desde un representante europeo y otro americano de peso (presidente del Fondo de la Reserva Federal de Nueva York) se generaron en un solo día, obtenemos ésta belleza, que es para que nos tire-mos de los pelos: «La Argentina ya no existe y que esto les sirva de lección a todos...». Y punto. Ante esto, la noticia pasaba por otros ángulos, el dólar se mantenía opaco, continuaban los asaltos, los asesinatos, las morosidades, los bancos desesperados para captar algún capital de trabajo que no los estrangule y obligue a una quiebra en cadena, de instituciones que no logren atraer colocadores. Llega el tiempo de que se pasen las facturas, aunque ya una vez -con el llamado Plan Bonex-se trampeó a los inversores, lo de ahora es mucho mayor y el tiempo de la jugada artera está muy cercano ¿Qué pretenden? El concepto del sector francés es el que más nos merece atención, porque lo del funcionario norteamericano y siguiendo la tradición no supera el plano de lo mercantil, donde se hacen apreciaciones durísimas: aunque no puede ignorarse que están bien fundamentadas en lo global. De pronto, las metáforas suenan a exageradas, pero vale mencionar la última de ellas: «el fenómeno al que se asiste, puede definirse como el de tierras que se separan del continente y pierden contacto...». (Con nosotros arriba, claro). Este señor politólogo, Alain Touraine, dicen que es frecuente visitante del país y le brinda un buen alero de amparo a críticas: ya no se trataría de descolgados que hablan por lo que leen en pantallas, sino en propio escenario: Seguiremos.
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