21 de junio 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

La caída de la producción en mayo es todo un dato para hacernos, cada uno, el mapa acerca de cómo andan los sectores. Y, a partir de esto, qué podría aguardarse de las sociedades y sus balances a junio. El resultado global, por si no lo leyó, daba cuenta de un descender mancomunado de la producción en la Argentina: en el nivel de 10,5%. Cabe apuntar que esto está tomado de la nota de Ambito, el martes, y en base a un análisis del bautizado como índice IGA (que realiza el estudio de Ferreres & Asoc.). Al momento de publicar tales datos, se estaban por dar los índices oficiales y que correspondían a una industria manufacturera negativa en 14%, para el mismo mes. Una novedad, de aquellas que sirven para los «festejos» condicionados, hablaba de una superación desestacionalizada respecto de abril de este año. En definitiva, después de separar pajas de trigos, el estudio privado menciona que resultaría de apenas 0,8%. Es notable el arsenal de intentos y argumentos que se utilizan tanto en las subidas como en las bajadas. A vuelo de pájaro nos acordamos de los índices «descarnados» de inflación que se habían inventado en épocas de Martínez de Hoz (si no memorizamos mal) y que, para mostrar a la población cifras más llevaderas, quitó el componente cárnico de esas canastas. Parece que hubo ruido del fuerte en lo que hace a inmobiliarias, a partir de marcas de escrituras de mayo que fijaron récord en la suma de 12.000. Pero velozmente llega un enfriamiento al cotejarse cifras contra el año anterior, de enero a mayo, y donde el sector queda abajo en casi 4 por ciento.

Repase el lector cuáles sociedades se involucran en cada uno de los sectores y tendrá unas cuantas, al arribar al pavoroso nivel de descenso en construcción, que registró 38% de retroceso. Por allí viene segundo un rubro que toca bien de cerca el sistema, ya que intermediación financiera decayó casi 23%. Y aparece en tercer término la dupla comercio, minorista y mayorista, con registros de bajas en más de 12%. Unicamente tienen el signo más los servicios sociales y de salud, con simbólico 0,2% de aumento. De ahí hacia abajo, de todo un poco, y hasta coronar con la construcción -que no construye nada- y con la intermediación de finanzas (que han dejado de existir). Entre electricidad, gas y agua y lo que hace a transporte, almacén y comunicaciones, se movieron las fichas de 8% a 9% hacia abajo, niveles que comprometen a unas cuantas.


Claro, no sirve demasiado ante situaciones muy comprometidas, que atraviesan de lado a lado la zona baja de los cuadros de resultados: el nefasto desnivel financiero, vía deuda externa y devaluación, que ha dejado en condiciones de simple «vida vegetativa» a un buen número de compañías.


Parecen, algunas, aguardar solamente el momento donde entregar las llaves del «boliche» y despedirse, hasta el otro Carnaval. Lo de arriba, la facturación, la producción, es sólo una nota de color en estados seriamente heridos...

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