25 de junio 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Una crisis da para todo. Para que todos aprovechen y tapen serios problemas propios, con el cuento del «contagio» de algún país de las cercanías o de cualquier confín del mundo. El jueves pasado, mientras la Bolsa de la Argentina se daba un banquete alcista, a través de la recuperación de G. Galicia y su descomunal aumento de 36%, un infierno estallaba en la región. A partir de Uruguay y su estampida cambiaria, buscando complacer para que el Fondo le diera ayuda, siguiendo por Brasil y esa evidente causa-efecto ya visto muchas otras veces (habla Soros y atrás, se viene el ataque...) hasta tocando al lejano México, en una fecha declinante. Y mientras un título de nuestro diario daba cuenta de «Prevén cierre de automotrices», la nota de al lado hablaba de los intentos argentinos por... venderle más autos a Brasil. (?) Un mendigo tratando de venderle a un insolvente, a buen puerto estamos yendo con un Mercosur que solamente sostiene la marquesina en la puerta: pero, ha sido una bella idea que se deshizo. Mejor, pensar en archivar aquello que no resiste ni en la economía doméstica de los países miembro. ¿Qué es hoy el Mercosur?. Un simposio de incendiarios, echándose culpas entre todos, muchas veces trampeándose y con una fachada hipócrita: que bien tuvo su desenmascararse, en la metida de pata del presidente uruguayo. Esos eran los conceptos sobre uno de sus «socios en el Mercosur.

Para sellar la carta de defunción de las automotrices, no ya solamente en la Argentina, el titular de la Volkswagen de Brasil, Herbert Demel, diseñó una curiosa metáfora y a la que hay que leer dos veces. Dice que «quedó este tipo de zoológico, en el que hay más animales que carne para alimentarlos...». Hay que suponer a las terminales como los animales, a los consumidores como carne, y no pensar en que sea ambigua. Algo tiene el giro, o las entrelíneas, que no cierra bien. O no tiene mucho gusto acertado en esa comparación de zoológicoanimales-carne. Lo que parece suceder es que, a los animales de Brasil les llegan vecinos más hambrientos que ellos y esto podría culminar en un canibalismo, que es lo que suele pasar frente a un cuadro como el utilizado. Canibalismo que ya se perfila en el sector bancario local, con un primer cuello de botella de salida ignorada por ahora: el rechazo casi total de los «bonos» y la amenaza de no dar más ayuda del Central, provocará una concentración forzada en el sistema y ver, después, si al quedar la «aristocracia» de las entidades esto es suficiente para recrear los indispensables canales del dinero, el ahorro, el crédito, la financiación, la renta. O, si todo esto: el argentino deberá buscarlo afuera, o morir vegetando adentro. El lujo de la mediocridad y de la inacción, no es dable que lo soporte el capital, como bien muy apetecido puede golpear cualquier puerta y aquí parece que ni siquiera le abren, ni lo invitan a pasar... Ni preguntan qué quiere el «señor capital». Que una cosa es contenerlo y, otra, ahuyentarlo...

Dejá tu comentario

Te puede interesar