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Para sellar la carta de defunción de las automotrices, no ya solamente en la Argentina, el titular de la Volkswagen de Brasil, Herbert Demel, diseñó una curiosa metáfora y a la que hay que leer dos veces. Dice que «quedó este tipo de zoológico, en el que hay más animales que carne para alimentarlos...». Hay que suponer a las terminales como los animales, a los consumidores como carne, y no pensar en que sea ambigua. Algo tiene el giro, o las entrelíneas, que no cierra bien. O no tiene mucho gusto acertado en esa comparación de zoológicoanimales-carne. Lo que parece suceder es que, a los animales de Brasil les llegan vecinos más hambrientos que ellos y esto podría culminar en un canibalismo, que es lo que suele pasar frente a un cuadro como el utilizado. Canibalismo que ya se perfila en el sector bancario local, con un primer cuello de botella de salida ignorada por ahora: el rechazo casi total de los «bonos» y la amenaza de no dar más ayuda del Central, provocará una concentración forzada en el sistema y ver, después, si al quedar la «aristocracia» de las entidades esto es suficiente para recrear los indispensables canales del dinero, el ahorro, el crédito, la financiación, la renta. O, si todo esto: el argentino deberá buscarlo afuera, o morir vegetando adentro. El lujo de la mediocridad y de la inacción, no es dable que lo soporte el capital, como bien muy apetecido puede golpear cualquier puerta y aquí parece que ni siquiera le abren, ni lo invitan a pasar... Ni preguntan qué quiere el «señor capital». Que una cosa es contenerlo y, otra, ahuyentarlo...



