19 de julio 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

Pou y Cavallo, juntos en el mismo evento (donde asistiría el actual titular del Central), un seminario en los Estados Unidos. Qué notable cantidad de hechos contradictorios, difíciles de desatar, un verdadero jeroglífico para historiadores que vayan a querer ordenar todos estos años argentinos. Así como nosotros, habitantes de hoy, podemos quedarnos fríos al percibir aristas de nuestra historia básica que termina por colocar nombres de calles, monumentos, de personajes que fueron ampliamente opuestos entre sí: y siendo así, podemos acostumbrarnos, lo sensato es pensar que uno de los dos no ha sido positivo para el país. Que uno de los dos que homenajeamos en tales extremos, quizás defendió a la Nación de ciertos ataques profundos: pero el otro, los alentaba y armaba. Sería bueno poder leer ahora, algún libro de historia que se escriba en -digamos-cien años. El libro que algún historiador imparcial, si los hay y si es posible serlo, intente armar sobre la Argentina de finales de siglo XX y principios del XXI.

Qué casillero dará a cada hombre que se haya destacado, para bien o para mal, de todo este enjambre de pases de colores, partidos unidos y partidos de nuevo, alianzas inconcebibles, políticos que tomaban cualquier vehículo con tal de que los acercara arriba... Pou y Cavallo protagonizaron uno de los duelos más duros de esa época de supuesta Autarquía (Central) vs. Superpoderes (Economía). La historia dirá que triunfó Cavallo, que Pou fue removido, que se colocó a un titular del Central, afín al ministro. Y que, tal como había hecho con todo tipo de autarquía (incluida la Comisión de Valores de Redrado), se la digirió olímpicamente.

Otra consideración para quedarse pensando es: la moda actual de ir formando mesas periodísticas a toda hora, en todo canal, todo el mundo bajando líneas de política, economía, finanzas, seguridad. No con un especialista en cada tema, la versatilidad y los periodistas aptos para todo terreno parece -sólo pareceque nos tamizarán los hechos, lo reciclarán, agregarán condimentos propios y nos los servirán baja el tácito lema de: «No piense, nosotros pensamos por usted...». Superado el slogan de mucho tiempo atrás, sobre el que decía «Nosotros le tiramos la información, etc., etc., hay tal mezcolanza en los medios de aire, que el juego de bombardeado ciudadano es descubrir «en qué palo están», de frente a elecciones ya cercanas. La Bolsa debe ser quien resuma los colores y brinde destino a la tendencia. Y se le hace duro filtrar todo lo que llega, todo lo que se contradice, todo lo que se rumorea, y anticipando posibles nuevos rumores. ¡Qué fantástico trabajo resultará el de escribir nuestra historia dentro de cien años!, (suponiendo que la tendremos).

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