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El primer consejo resultaría así: no dejarse llevar por una opinión masiva, sobre tandas de balances que llegan todas juntas, y esperar en función de establecer cierto ranking de las mejores y peores llegadas. Comparando, también, los números contables con los precios de los papeles: porque siempre está presente que una «barata» puede ser la más cara: o la «cara» resultar un buen negocio, en función de sus números. Los fuertes golpes sobre el renglón de los resultados por «tenencias y financiero», de acuerdo a un dólar hacia arriba o en depresión, son los que gobiernan por estos días las líneas finales. Pero, dentro del cuadro, y para medir las perspectivas de una empresa, interesa saber cómo sucede con los saldos por «explicación», si han mejorado o se han deteriorado. De hecho, los dos tipos de visiones para establecer si «buenos» o «malos», pueden colocar de cabeza a uno de los listados, respecto de la otra manera de juzgar y analizar.
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