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Agregar que aun en momentos de años buenos, noviembre terminó por dar la nota negativa, acaso posea razones fundamentalistas reavivando los hechos del contexto en cada ocasión, para tratar de explicar los por qué de las bajas abundantes.
Pero, ahí tiene, detrás viene el remate del ejercicio: y los «diciembres» son para colocarse la servilleta y esperar el suculento postre. Porque diciembre contiene nada menos que «100» años con subas del Merval, por solamente «2» en retroceso. El dibujo diría de un valle, una ondulación de noviembre, para salir catapultado el índice en el mes que abrocha el año.
En mercados donde todo se busca, para encontrarle la «manija» a la tendencia, como en Wall Street, se han realizado infinidad de estadísticas históricas buscando no solamente por los meses, también por cada día de la semana. Y hasta se apoyaron en darles una justificación, en virtud de la tendencia de los operadores en cada zona del año. Nada termina por dar la «fórmula», cada año parece irrepetible, así como este noviembre filoso en el que entramos ahora: y que podría dar el campanazo de resultar bien positivo y, de paso, yendo a la historia por ser el de la llegada a los «1.000» puntos del Merval. Algo para redimirlo...
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