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El miércoles resultó día extraño a lo largo de los activos, salvo el dólar, habiendo contracción en la valuación también de papeles oficiales. Varias hipótesis, nos quedamos con lo que salió en tapa de todos los matutinos, respecto de ese mensaje tan directo del mandatario español: que vino a derrumbar, sin dejar lugar para la doble interpretación, todo el «camelo» armado después del viaje a España de nuestro presidente de la Nación, Néstor Kirchner. Recomendación a resolver solos los propios problemas, mensaje para no sacar los pies del plato en cuanto al sistema internacional, una suerte de advertencia definitiva ante la postura de pretender ganar en «dignidad», haciéndonos los pícaros -y algo más- respecto de los compromisos. Falta que llegue algún «gume over», desde algún otro país importante, como para que el círculo se vaya estrechando. Ningún mercado que cuenta con participantes razonables puede dejar pasar por alto que se está potenciando el riesgo: como si Kirchner estuviera jugando y las «opciones» dejando escasa garantía y a todo o nada. Si se esperaba una respuesta como las últimas, cuando recibe alguna crítica, esta vez fue de otro tono: jugando con esa expresión de que los argentinos nos arreglemos solos, matizando alguna ironía, pero admitiendo que tal observación era válida. (Una buena forma de seleccionar rivales y saber con quiénes no meterse demasiado, en la agresividad.)
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