24 de junio 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Los temores reaparecidos por los que nosotros no dudamos en denominar «bonos basura» (emisión de deuda de quien no cumple sus compromisos) han acercado opiniones de analistas y administradores de carteras que recomiendan el único activo cotizante disponible: las acciones. Claro que no es lo mismo ir en su búsqueda por convicción, que por resultar la única alternativa dentro de lo que es un espectro muy reducido para salir de la renta fija. Si a las recomendaciones han precedido las actitudes prácticas -de comprar papeles-, por allí puede hallarse una sensata explicación a ese repuntar de los papeles privados en la pasada semana. Y si hay otros que van haciendo posiciones, actuando por simpatía con un bien que sube de precio, hasta se podría generar cierto microclima que ayude al Merval y a su nómina de listadas. Entre el chequeo que realizara Ambito Financiero -en nota del día lunes- con la opinión de tales analistas, rescatamos dos prédicas valiosas: una, referida al mercado y a la liquidez reinante en el sistema financiero, que pedía por un volumen semanal que se duplique y salga de cifras muy endebles. Condición indispensable, solemos acotar, para darle respaldo a un movimiento alcista que se pretenda más duradero que la habitual y simple ráfaga: que se agota en sí misma. La otra, los temores acerca del recambio en la nómina Merval y que podría dejar fuera del listado a dos o tres nombres que operadores inversores conceptúan de importantes, y que al salir del centro de la escena perderían liquidez, como debilitando al Merval. Por una parte, pensamos, no vale predicar cuando toca a ciertos nombres y a otros no; y las normas están para ser aplicadas. A menos que se reemplace la metodología y se lo anuncie con anticipación. De lo contrario, la Bolsa se parecería a los que dirigen el fútbol argentino: crear fórmulas para que la posibilidad de descenso de un «grande» sea cada vez menor. Opuesta a cualquier sistema de descensos directos, y ascensos, que se emplean en las principales plazas del deporte.



Pero, por otra parte, coincidimos en el fondo de la cuestión: debería poseer el recinto argentino un listado de papeles representativos que sean seleccionados no solamente por el movimiento que posean en sus transacciones.Y que esa nómina actúe como la del Dow, una esencia de las mejores -en teoría-y con permanencia a lo largo del tiempo. Donde, claro, la liquidez de los papeles tenga que ver, pero no de modo excluyente sobre otras virtudes. Por lo cual, se daría el caso de tener que lamentar la salida del Merval de algunas que robustecen la figura del índice, aunque admitiendo que ello va de acuerdo con métodos fijados y a los que todas las sociedades se ajustaron hasta el momento. Se precisa la esencia del mercado, con variedad de rubros, en una docena de firmas de prestigio que resulte el «Indice de Buenos Aires»:
siempre.

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