Extraña rueda, del modo en que se quebraron los pisos de cotización, la que fue posfiesta aniversario de la Bolsa. Si bien en la misma tarde, previa al agasajo y los discursos, el ambiente se había mostrado cauteloso y sin entusiasmo: poco hacía presumir el desempeño del martes, más allá de que era día 13 y por aquello de: no te cases, ni te embarques... en negocios bursátiles. Solamente el choque entre expectativas desmedidas y la realidad de un mensaje gubernamental que careció de datos para alentar el entusiasmo, se puede encontrar razón a una rueda como el martes 13. Lástima, cierta vez hace muchos años, habíamos enhebrado una colorida estadística acerca de la reacción de la Bolsa en las ruedas posteriores a los discursos. La habíamos iniciado con la base de partida en aquellas cenas que duraban hasta las tres o cuatro de la madrugada, en el viejo recinto y cuando los mensajes de Martínez de Hoz retrasaban los postres de dos a tres horas. Y, desde allí, se establecían las reacciones de las ruedas posteriores a los mensajes oficiales. Una costumbre perdida desde hace también largo tiempo era la de aguardar qué anuncios traía un ministro de Economía para dispersar desde la Bolsa de Comercio. Era casi de rigor que los funcionarios vinieran con un par de anuncios de peso económico, para darle relevancia al foro bursátil. Esa estadística nos quedó discontinuada, revisando colección de evolución del índice prometemos seguirla y ver en qué lugar queda situada la rueda posmensaje de Kirchner. Resultó 3,6% bajista, con los tres papeles que definen el Merval en una caída superior a 3%. Demasiado duro, pensamos, no resultará la mayor de esa estadística (quizás, la más amplia sea después de un airado Alfonsín que respondió al discurso del presidente de la Bolsa, Cantón, tildando a todo el mundo de «timberos»). Tendría que estar, nos atrevemos a decir, entre las primeras cinco fechas más negativas detrás de un festejo bursátil. En verdad, se trató de un mandatario bastante tranquilo, leyendo sus líneas sin dispersar críticas, ni apostrofar a los anfitriones o sectores aledaños, de lo cual emergió un mensaje de rutina. De ésos que no harán historia, pero tampoco que pudieran haber sembrado temores, o enojos subidos. Nos quedamos con la idea de que se fue en busca de esa medida concreta, de ese presente especial y de algún incentivo directo, que no apareció en ninguno de los párrafos. Si bien la rueda de la tarde anticipaba lo inexpresivo, en días previos algunos rumores sobre ciertas precisiones que irían a darse, alimentaron -tal vez-el entusiasmo irreal. La fecha del festejo quedó como una bisagra, entre un mercado que había tejido un camino hacia los 1.000 puntos y lo que se despeñó de pronto en una sola, posterior. Habrá que seguir de cerca los pasos inmediatos, para ver en que tónica se vuelve a sentar la plaza. El frío del desarrollo del martes, fue acorde con un martes 13.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario