Esta vez no hubo lunes negro, no hubo de ningún color, y como habían quedado las cosas el viernes: mejor. Porque la debilidad que ostenta la tendencia se hizo otra vez superficie, impidiendo cualquier intento de amesetarla hasta ver tiempos mejores. No hubo caso, el Merval se fue derecho a la pérdida y adelante del tropel iba nada menos que su mascarón de proa: la plaza del Galicia, decayendo en más de 4%. Del terceto mayor salvó bastante bien la ropa Acíndar, sólo con baja de 1%, igual en Petrobras que movilizó unos tres millones de nominales representando en esa rueda el doble de peso que el Grupo Galicia. Siempre pensamos que la caída fuerte en papeles de gran liquidez es indicativo lógico de salida de grandes carteras. De las institucionales. Y esto suena peor que cuando es menudeo, porque al desarmar posiciones a esos niveles y digiriendo bajas de más de 4 por ciento con tal de colocar posiciones: es una señal amarilla.
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En los alrededores de la tendencia, el escenario no varió en demasía, aunque aparecieron cuestiones centrales como para preocupar a una inversión en papeles empresarios: si se insiste con el aumento decretado para los sueldos, mientras las tarifas están al caer, los costos locales serán difíciles de poder manejar. El petróleo y la suba internacional también indican que pueden achatarse las economías globales: con perjuicio para los que deben exportar y cobrar en dólares, en un efecto cascada, imposible de mensurar en dos plumazos. Las consecuencias se van desenvolviendo con el correr de los meses, pero implica una trabajosa proyección para que las empresas acierten con su estrategia. Todo junto, impresiona. Tomados por separado, no son temas que se inscriban en la nómina de la gran problemática a resolver, pero incomodan y meten cierto temor en los huesos. El feriado de ayer, el andar de otros mercados que actuaron dentro de una semana pasada negativa también en Brasil y apenas alcista en el Dow Jones permitieron jugar por detrás. De paso, darse una fecha de tregua y analizar qué diablos puede suceder con el tramo final de agosto que se ha puesto complicado y flojo. Lo poco propicio de ese octavo mes, dentro de la estadística y la historia, está queriendo responder a sus antecedentes.Y así es que apenas recorre un tramo con estabilidad precaria, o algunas alzas que lo entonan, después resurge con caídas abruptas (como el viernes). Que no es buen momento para la Bolsa, salta a la vista, a partir de tal figura hay que encarar los pasos a seguir. Si es justificable que exista la debilidad: lo es. Por lo tanto, es momento de estudiar para componer cartera selecta y pensando en el «más allá» (en el sentido cronológico, claro). Las ruedas bajistas son mucho más contundentes que las alcistas, quitan todo en una rueda: de lo trabajado en una semana. Informate más
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