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Es bueno ver el índice estar merodeando otra zona mayor, con buenos montos negociados, pero también hay que tener en consideración que no se apoya en una planicie de tierra firme, sino que se sostiene sobre una cornisa con riesgos de vacío y que ésta se puede ensanchar, para darle más sustento a la tónica. O se puede adelgazar peligrosamente bajo los pies. Preferimos no participar de los pronósticos de máxima, muchos de ellos se han reproducido en los medios, no jugar toda la apuesta en una sola mano y cuando hay cartas por darse vuelta, decisivas. Todo parece indicar que se han reverdecido momentos de setiembre, con la plaza jugando a un estimado, pero sin nada concreto para poder sostener la credibilidad si es que lo deseable no se da en toda la línea. Es apostar a la ilusión de un camino pleno de buenas novedades, cotizando y apuntalando esa creencia que, en teoría, debería ser realidad a lo largo del verano.
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