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Un año donde también hubo que utilizar la «muñeca», cuando las órdenes no alcanzaban y con muy poco había que obrar cuasi milagros, para que el índice no se pinchara malamente. Lástima, y no terminaremos de lamentarnos, que no exista ya el escenario de los negocios voceados plaza por plaza, con centenares de operadores desparramados por el recinto. Dejando de lado lo simplemente mercantil -si este modo es más poderoso y favorable que el otro- porque nos parece que era un año tan complicado de gobernar, como para que todo el Informate más
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